A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía

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SILLÓN ESCÉPTICO
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el sillón escéptico

A hombros de gigantes. Las grandes obras de la física y la astronomía
EDICIÓN COMENTADA DE STEPHEN HAWKING EDITORIAL CRÍTICA, S.L., CÓRDOBA, 2003

A

los que les gusta ver la vida en un maniqueo blanco o negro esta obra debería plantearles dudas sobre la conveniencia

l i b r o s d i s t i n t o s , Sobre las Revoluciones de los

Orbes Celestes de Nicolás Copérnico, Diálogo Sobre Dos Nuevas Ciencias de Galileo Galilei, Las Armonías del Mundo (sólo el quinto libro) de
Johannes Ke p l e r, Principios Matemáticos de la

de tal proceder. Al margen del contenido, del que hablaremos posteriormente, nos arroja a la cara cuestiones sobre los límites entre una simple oper ación de mercadotecnia y la búsqueda honesta de un beneficio comercial, sobre la autoría de los t e x t o s ,s o b r el a fina linde que separa (y a la vez une) la divulgación de la consideración de la cien-

Filosofía Natural de Isaac Newton y El Principio de la Relatividad (una recopilac i ó nd es i e t ea r t ículos sobre el tema) de Albert Einstein. El papel de Stephen Hawking, pese a la importancia concedida a su nombre, se limita a haber seleccionado los cinco títulos más releva n t e s( as uj u i c i o )d e l ah i s t o r i ad el af í s i c ayl aa s t r o n o m í a ,yal ar e d acción de una breve introducción general y de los datos biográf icos que suponen, en conjunto y aproximadamente, 31 pág i n a sd e lt o t a l .

cia como espectáculo de masas, sobre la sociedad y qué es la cultura... Un lector curioso se planteará éstas o parecidas cuestiones aunque temo que la mayoría de nuestros lectores sencillamente se s i e n t a feliz por la publicación de un texto sobre cuestiones científicas en un tiempo en el que predomina la basura editorial. También sospecho que su reacción sería completamente dife r e n t es i el contenido del volumen fuera crédulo. ¿Por qué estas cuestiones? Comencemos por el principio, por la portada que, para numerosos lectores, es su único contacto con un libro antes de proceder a su adquisición. En ella se destac a n , por encima de cualquier otra considerac i ó n ,e l título y el nombre de Stephen Hawking. Así, no es aventurado suponer que muchos compradores lo habrán adquirido en la creencia de que estaban ante una obra del físico inglés muy conocido popularmente (hasta el punto de convertirse en un icono de nuestro tiempo) tanto por sus tristes circunstancias personales como por sus obras a n t e r i o r e s , Historia del Tiempo y El Universo en

El libro debe ser bienvenido por cuanto supone no sólo la reunión de textos fundamentales en la historia de la física y la astronomía, sino también porque supone la traducción al castellano, por primera vez, de algunos de los originales.
No obstante, y pese a las dudas éticas que plantea este proceder, l ar e a l i d ad es que el libro debe ser bienvenido por cuanto supone no sólo la reunión de textos fundamentales en la historia de la física y la astronomía (aunque la consideración de si son los cinco más importantes se la d e j oal o s af icionad o sal i s t ados como el de mejor película o mejor novela) sino también porque

una Cáscara de Nuez que fueron insospechados
éxitos de ventas. Nada más alejado de la realidad . El voluminoso texto que nos ocupa (1. 135 pág inas) es en realidad una recopilación de cinco
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supone la traducción al castellano, por primera vez, de alguno de los originales como el del quinto libro de Ke p l e roe ld ec i n c od el o ss i e t ea r t ículos de Einstein. Ya que hablamos de traductores, los responsables de cada uno de los libros son: David Jou, de la Introducción y las Notas Biográf icas de Stephen Hawking; Carlos Mínguez y Mercedes Te s t a l ,d e l De revolutionibus orbium l ab e l l ah i s t o r i ad e l "Eppur si muove" de Galileo sea posiblemente una leyenda y no lo es, en cambio, el vergonzante texto de la abjuración: "Sin embargo, deseando eliminar de las mentes de vuestras Eminencias y de todos los fi e l e sc r i s t i anos esta vehemente sospecha razonablemente concebida contra mí, abjuro con corazón sincero y piedad no fingida, condeno y detesto los dichos errores y herejías, y generalmente todos y cada uno de los errores y sectas contrarios a la Santa Iglesia Cat ó l i c a " ( Pág. 352), porque Ke p l e r s e ganara la vida publicando calendarios astrológicos y realizando horóscopos, porque Newton realizara experimentos alquímicos o porque Einstein fuera un pésimo estudiante (como también lo fue Newton, por cierto). Todo ello, por supuesto, muy a l e j ado de los tópicos con los que se presenta a estas personas y que hacen que alguna de sus biog r afías más parezca una hagiografía que un estudio imparcial.

coelestium de Copérnico; Carlos Solís y Jav i e r
Sádaba de los

Discorsi e Dimostrazione

Mathematiche intorno a due nuove scienze de
Galileo; José Luis Arántegui Tamayo de las

Harmonices Mundi de Kepler; Eloy Rada García
d el o s Philosophicae naturalis principia mathe-

matica de Newton y Javier García Sanz de Das R e l a t i v i t ä t s p r i n z i p de Einstein.
Ni que decir tiene que el hecho de que va r i o s de estos textos no hubieran sido nunca traducidos al castellano desde los originales deja bien a las claras la extraña consideración social de la ciencia en España. El que se tache de inculta a una persona que desconozca obras fundamental l e sd el al i t e r atura universal como el Tartufo o e

Hamlet y no se extienda dicho califi c at i v oal aq u e
ignora los textos fundamentales de la ciencia no deja de ser algo inexplicable salvo desde la consideración de tales obras como algo completament e accesorio. El unamuniano "¡Qué inventen ellos!" parece proyectar largas sombras incluso en una sociedad t a nt e c n i fi c ada como la nuestra. Después de este largo preámbulo, que espero que sepan disculparme pero que me parecía necesario, podemos entrar en el contenido en sí. Poco podemos decir de las notas biográf icas por su brevedad. No obstante, cumplen con una doble misión, la de acercarnos tanto a la import a n c i ah i s t ó r i c ayc i e n t í fica de la obra como a la p e r i p e c i av i t a ld el o sa u t o r e s . Es de ag r adecer, además, que no se haya hecho el menor intento por ocultar aquellos rasgos que hoy pueden parecer curiosos (siendo benévolos con los califi c ativos) pero que en su día eran de lo más habitual. Espero que nad i es er a sgue las vestiduras porque Copérnico fuera sac e rdote y porque su obra fuera publicada a petición expresa del papa Clemente VII a su autor, porque

El que se tache de inculta a una persona que desconozca obras fundamentales de la literatura universal como el Tartufo o el Hamlet y no se extienda dicho calificativo a la que ignora los textos fundamentales de la ciencia no deja de ser algo inexplicable salvo desde la consideración de tales obras como algo completamente accesorio.
N ada de todo ello, repitámoslo, era extraño en su propia época y es desde esa perspectiva desde la que debe estudiarse y no desde nuestros propios conocimientos cuando sabemos que la astrología o la alquimia son pseudociencias, cuando podemos reírnos de una condena eclesiástica o cuando el acceso a los estudios superiores depende principalmente de la valía de una persona. No obstante, y junto a esos aciertos, también se ha deslizado algún error como la repetición (pág . 14), por enésima vez, de que la condeel escéptico (2004) 75

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na de Bruno estuvo motivada principalmente por s u af irmación de que existían en el Universo infi nitos mundos habitados cuando ésa es solamente una de las numerosas causas por las que fue condenado (entre otras af irmaciones que fueron consideradas heréticas figuraban la negación de l av i r g i n i d ad de María y que se produjera la transubstanciación durante la consag r ac i ó n ) . Ya con relación a los libros que se consideran fundamentales en la historia de la física y la astronomía nos limitaremos a exponer las razones de su importancia. El de Copérnico supuso el primer intento de ruptura serio (aunque convenientemente disfrazado como mera hipótesis para evitar problemas con la Iglesia) con el modelo geocéntrico defendido por Aristóteles y Ptolomeo. En su lugar propuso un modelo heliocéntrico y helioestacionario en el que la Tierra era un planeta más, lo que terminó (pese a los errores) abriendo el camino a la astronomía moderna y af ectó tanto a la ciencia como a la fi l o s o f í ayal ar e l i g i ó n . El de Galileo supuso la formulación de las l eyes del movimiento ac e l e r ado que rigen la caída de los cuerpos. Las dos nuevas ciencias a las que s er e fi e r ee lt í t u l os o nl a sd er e s i s t e n c i ad el o s m ateriales y el estudio del movimiento. Entre otras cosas, explicó por vez primera la traye c t o r i a c u r va de una bala de cañón, curva resultante de la acción de dos movimientos, el horizontal regido p o rl ai n e r c i aye lv e r t i c a ld e b i d oal ag r avedad . El de Kepler porque incluye l at e r c e r al ey d e l movimiento planetario que, como señala oportunamente Hawking fue lo que realmente inspiró a Newton y no una manzana. Recordemos que de acuerdo a esa ley , los cubos de las distancias medias de los planetas al Sol son proporcionales al cuadrado de sus periodos de revolución. Resumiendo, Kepler describió el cómo orbitan los planetas. Newton descubrió el porqué. El de Newton es importante por muchas razones, por ser la demostración de su teoría de la Grav i t ación Universal a la que había llegado por la a p l i c ac i ó nal at e r c e r al ey de Kepler de su propia l ey d el ad el af u e r z ac e n t r í f u g a . Además, formula l a st r e sl eyes de Newton sobre el movimiento:
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1. Todo cuerpo sigue en su estado de reposo o de movimiento uniforme rectilíneo, salvo que sea obligado a cambiar dicho e s t ado por fuerzas aplicad a s . 2 . El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza que actúa sobre el cuerpo; y tiene lugar en la dirección en que se a p l i c al af u e r z a . 3 . A cada acción se le opone una reacción i g u a l ;ol a s acciones mutuas entre dos cuerpos siempre son iguales, y dirigidas en sentidos opuestos.

Además, y como ya d ijimos, demostró que "hay una fuerza de grav i t ación que tiende hac i a todos los cuerpos, proporcional a la cantidad de m ateria que contiene cada uno de ellos" e identif icó esa fuerza de grav i t ación con la causa tanto de que los objetos caye r a n ,d el a só r b i t a se l í p t i c a s de los planetas (descritas ya por Kepler), como de las mareas y la precesión de los equinoccios. Es d e c i r, dio una única respuesta a una variedad de problemas que antes de él se consideraban como

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inconexo s . La trascendencia de esos descubrimientos está en la base tanto de la astronomía moderna como de la física. Los artículos de Einstein (en especial Sobre la cercanías del Sol, la luz parecería curvarse: "En e fecto, de la teoría que aquí se expone se sigue que los rayos de luz que pasan cerca del Sol son desviados por el campo grav i t at o r i od eé s t e ,d e modo que la distancia angular entre el Sol y una e s t r e l l a fi ja que parece próxima a él se incrementa aparentemente en casi un segundo de arco." ( Pág . 1055) Nuevamente, ese efecto predicho pudo ser confirmado experimentalmente durante el eclipse de 1919 lo que supuso la consag r ación de la teoría y de su autor. Vemos como de acuerdo con la célebre frase de Newton que da título a este libro, cada uno de ellos pudo llegar a ver lejos por estar subido a hombros de gigantes. En las obras de los que les precedieron encontraron el ac i c at e i n t e l e c t u a l para corregir o completar las teorías anteriores. Kepler corrigió las órbitas circulares de los planetas en las que creían tanto Copérnico como Galileo, Newton unificó la causa tanto de las órbit a se l í p t i c a sd e Kepler como de las traye c t o r i a s c u r vas de las que habló Galileo, Einstein modifi có la concepción newtoniana del espac i oye l tiempo... sólo al leer consecutivamente y en orden cronológico las obras de unos y otros podemos apreciar con total claridad la secuencia recorrida p o rl ac i e n c i a . Aunque sólo sea por ello y pese a las reticencias apuntadas, merece la pena el considerable desembolso económico a realizar y el esfuerzo (recuérdese que estamos hablando de obras cient í ficas, no de novelas) que exige la comprensión de los textos al lector no experto en temas científi c o s . Por último, y en el caso de que esta crítica pueda animar a algunos de Vds. a embarcarse en su lectura, me permito recordarles (de forma posiblemente innecesaria) que deben ser capaces de leer estas obras de acuerdo a su contexto histórico. No se extrañen, por tanto, de que Newton considerase que la existencia de la grav i t ación era obra divina o de las relaciones que Ke p l e rc r eyó En otro de los artículos, Sobre la influencia de observa re n t r el a só r b i t a sp l a n e t a r i a syl ae s c a l a musical. Esas af irmaciones no deben hacernos olvidar la importancia de sus descubrimientos sin los cuales la ciencia no hubiera llegado a ser lo que hoye s .
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electrodinámica de los cuerpos en movimiento)
supuso el avance de la teoría especial de la relat iv i d ad que niega la consideración newtoniana del espacio y del tiempo como magnitudes separadas. Como consecuencia de ello, formuló la hipótesis (posteriormente confirmada de forma experimental) de que la masa de un objeto aumentaría al incrementarse su velocidad. Otra consecuencia es que esa relación entre masa y velocidad puede expresarse mediante una ecuación matemát i c a ,l a célebre E=mc2 lo que supuso que los científi c o s tomaran conciencia de que la fisión de una pequeña cantidad de materia supondría la liberación de una gran cantidad de energía o, dicho de o t r a forma, es el fundamento teórico de la bomba atómica cuyas consecuencias en todos los órdenes de la vida no es necesario explicar porque f orma parte de la historia reciente.

Vemos como de acuerdo con la célebre frase de Newton que da título a este libro, cada uno de los autores pudo llegar a ver lejos por estar subido a hombros de gigantes. En las obras de los que les precedieron encontraron el acicate intelectual para corregir o completar las teorías anteriores.
la gravitación en la propagación de la luz, e x p r e s a
uno de los postulados de la teoría general de la r e l at i v i d ad, que la masa deforma el espacio de f orma que al pasar la luz de las estrellas por las

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