La ufología y el coleccionismo de ellos (5): Televisión

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UN MARCIANO EN MI BUZÓN
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UN MARCIANO EN MI BUZÓN

LA UFOLOGÍA Y EL COLECCIONISMO DE SELLOS (5): TELEVISIÓN
Se ha dicho que el único programa televisivo de cienciaficción que logró situarse entre los veinte más vistos del año en los Estados Unidos fue, precisamente, esa especie de serie de documentales dramatizados que conformaron los 26 episodios de Project UFO (1978-1979). En España se emitiría a partir de 1979 bajo el título de Investigación OVNI. Aunque algunos casos investigados por la pareja del Proyecto Libro Azul (claros precursores de Mulder y Scully, aunque del mismo sexo) resultaban ser fraudes o confusiones, la mayoría de los incidentes aparecían como genuinos (en curioso contraste con los resultados del Proyecto original). En los años noventa resurgiría el esquema en series como Sightings. La primera serie de ciencia-ficción emitida por televisión fue la norteamericana Captain Video, de 1949 a 1956, que tuvo muchos imitadores. Más próximas a la ufología tendríamos En los límites de la realidad (The Twilight Zone) (1959-64), posiblemente una de las más extensas jamás realizadas, con 156 episodios independientes de intriga, fantasía y ciencia-ficción presentados por Rod Serling. Poco después apareció la competencia bajo el título de Rumbo a lo desconocido (The Outer Limits) (1963-65). Un examen minucioso de ambas permitiría seguramente descubrir muchos elementos precursores de la casuística ufológica, pero el más conocido se centra en un episodio de ésta última titulado The Bellero Shield, cuyo alienígena (según descubrió Martin Kottmeyer ­El Escéptico nº 6­) parece haber inspirado las descripciones del abducido Barney Hill. Lamentablemente, ninguna de estas series ha llegado a ser plasmada en un sello. Tal honor corresponde a una serie inglesa, con muchos seguidores en todo el mundo (aunque en España apenas sí se emitieron algunos episodios sueltos): Dr. Who (Fig. 1). La serie, cuya emisión en la BBC se prolongó durante 26 años, fue creada en 1963. Giraba en torno a las aventuras de un Señor del Tiempo muy peculiar que para atravesar los siglos y milenios empleaba una máquina del tiempo denominada TARDIS, camuflada como una típica cabina policial británica. Las tramas huyen de los habituales monstruos alienígenas y así sus principales némesis extraterrestres son los Daleks, "pequeñas gotas verdosas envueltas en una armadura de policarbonato". Su imagen ilustra el sello emitido por Gran Bretaña para conmemorar el Milenio, y que vemos aquí en lo que se denomina Sobre Primer Día. También en 1963 aparecería en Estados Unidos la primera comedia con protagonista extraterrestre Mi marciano favorito (My favourite martian) (1963-66), un marFigura 2

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TODAS LAS ILUSTRACIONES SON CORTESÍA DEL AUTOR

ciano que se estrella en la Tierra mientras realiza un vuelo rutinario y, auxiliado por un periodista, se hace pasar por su tío Martin. La idea original parece pertenecer al conocido escritor Gore Vidal con su obra teatral de 1956 Visit to a small planet. Las situaciones cómicas que plantea la poca familiaridad del alienígena con las costumbres terrestres dan mucho juego para la sátira costumbrista, por lo que no es de extrañar que la premisa se haya repetido en series posteriores como Mork y Mindy, Alf o Cosas de marcianos (3rd Rock from the Sun). Como vemos, la idea de unos alienígenas infiltrados en nuestra sociedad no es nada reciente.
Figura 3 Figura 4

Perdidos en el espacio (Lost in Space) empezó a emitirse en EEUU el 15 de Septiembre de 1965 y sería la primera producción televisiva en ofrecernos encuentros semanales con toda una variedad de seres extraterrestres, algunos de los cuales aparecen en este pliego emitido por la república de Guinea en 1998, aprovechando su paso a la pantalla grande (Fig. 2). Su éxito impulsaría series semejantes y mucho más exitosas, en concreto Star Trek (1966-69) que presentaba los viajes de la nave espacial Enterprise "para llegar a donde ningún hombre llegó antes". Aunque en su momento no alcanzó gran audiencia, un pequeño pero entusiasta grupo de seguidores llegó a convertirla en todo un fenómeno de masas (Fig. 3). En esta hojita bloque del archipiélago caribeño de San Vicente y las Granadinas vemos a la tripulación original, donde destacaba el híbrido Mr. Spock, inexpresivo y sin emociones, prototipo de los posteriores Grises... aunque mucho más guapo. El fenómeno "Trekkie" saltaría también a la pantalla grande, donde ha conformado una saga más extensa que la de Star Wars. También se ha convertido en una fuente de ingresos para algunos pequeños países, pues es creciente el número de emisiones dedicadas a la misma. A modo de ejemplo, y para que juzguemos la poca imaginación de los diseñadores de los ovnis habituales (sean terrestres o extraterrestres) vean este hojita emitida por la ex-colonia británica de Granada donde se

muestran nueve de las naves habituales en estas aventuras galácticas (Fig. 4). Los distintos episodios de la serie original, cuyos guiones iban firmados por escritores de prestigio en la ficción científica, prestaban más atención al lugar del hombre en el Universo que a las escenas de acción o a los efectos especiales, pero a los ojos del ufólogo no se le escapan detalles y semejanzas con el fenómeno ovni. Así, tenemos episodios como el inaugural The Cage, en el que los alienígenas encierran al capitán de la nave en un cubículo donde las ilusiones parecen reales, o el titulado The Corbonite Maneuver que presenta a unos alienígenas cabezones y de ojos alargados. No obstante, para los ufólogos Figura 5 resulta mucho más interesante la serie Los Invasores (The Invaders) (1967-68) cuyos episodios llegaron a España a mediados de 1968, justo antes de la gran oleada ovni que inundó España a partir de aquel verano. ¿Casualidad? (Fig. 5). El siguiente programa de relevancia ufológica no ha merecido todavía ningún sello, pero quizá no tarden demasiado. Me refiero a la película producida para televisión The UFO Incident (1975) en torno a la abducción del matrimonio Figura 6 Hill y protagonizada por el actor de color James Earl Jones (su Figura 7 principal promotor) (Fig. 6 y 7). Su estreno precedería en unos pocos días a la primera gran oleada de abducciones en los Estados Unidos, cuyo incidente más destaca-

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do fue el secuestro de Travis Walton delante de sus compañeros (y que años más tarde llegaría también a la pantalla grande como Fire in the Sky). Más "casualidades". Por su impacto ufológico, la década de los ochenta quedaría marcada por la miniserie V (1983-85) y Figura 8 sus secuelas. ¿Quién puede olvidar a la lagarta Diana, la voluptuosa alienígena que comía ratas y bebía sangre humana? La premisa de la historia: la llegada de unos amistosos alienígenas dispuestos a servir a la humanidad pero que, como en el famoso relato de Damon Knight To Serve Man (1950), realmente prefieren servirla... ¡sobre un plato! Sería a partir de la emisión de estos episodios cuando los alienígenas reptiloides empezarían a proliferar en los relatos de abducción, generalmente en sus facetas más terroríficas, aunque algunas abducidas aseguran que el sexo con ellos es literalmente "de otro mundo". En los noventa llegó la proliferación de series de ciencia-fic- Figura 10 ción para televisión. En la filatelia han quedado recogidas dos de ellas: -- Otra producción estadounidense situada en el mismo universo de Star Trek, Voyager, con la novedad de que el papel central lo asume una mujer, la capitana Janeway. En la hojita bloque aparece la tripulación de la nave con su mezcla ya habitual de humanos y alienígenas, todos ellos humanoides (Fig. 8). -- Una de las más serias competidoras a la supremacía de Star Trek fue Babylon 5, el nombre de una gigantesca estación espacial ubicada en una zona neutral y que funciona como una versión intergaláctica de las Naciones Unidas. Logró mantenerse durante cinco temporadas (1993-98). Los principales protagonistas, una vez más todos con formas humanoides (los efectos especiales resultan más baratos), aparecen en estos nueve valores emitidos por la república de Kirgizistán (Fig. 9). No podíamos terminar este paseo por la ufología televisiva sin mencionar a Expediente X (The X Files), la famosísima serie creada por Chris Carter en 1993 y cuyo último episodio se emitió en mayo del 2002. Como ilustraciones de la misma hemos escogido dos series: -- Una hoja con nueve valores emitida en Chechenia con ocasión de su paso a la pantalla grande Expediente X (1998). Nos presenta a los principales protagonistas, sin olvidar a uno de los Grises (Fig. 10). -- Una hojita bloque emitida por la república ex-soviética de Mordovia (Fig. 11) y que reproduce el póster que tenía Fox Mulder en su despacho... y muchos de los seguidores de la serie en sus dormitorios. La frase I want to believe ("Quiero creer") refleja perfectamente en lo que se ha convertido la ufología del siglo XXI. é
Luis R. González Manso
Figura 11

Figura 9

El autor desea agradecer la colaboración de Giancarlo D'Alessandro, ufólogo italiano editor del PHILCAT. Catalogo di UFOfilatelia disponible en la red: http://web.tiscalinet.it/Giada/ Asimismo, agradecería la colaboración de los lectores para ampliar la casuística filatélico-ufológica.

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