Harry Houdini: un capítulo de su lucha contra el fraude

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HARRY HOUDINI: un capítulo de su lucha contra el fraude
La proliferación de médiums y milagreros de principios de siglo no sólo captó la atención de algunos científicos de la época, sino también la del entonces famoso y hoy legendario, Harry Houdini. Guiado principalmente por un interés personal1, dedicó gran parte de su tiempo a indagar todas esas fantásticas historias. No tardó mucho en descubrir la cruda realidad: todo era una farsa. Indudablemente, la excelente reputación de Houdini como mago y desmitificador, hubieran hecho de quien cuente con su eventual aval, un sujeto más que extraordinario y que confirmaría las mentadas pretensiones de muchos teóricos de lo paranomal. ¿Ocurrió eso alguna vez? ¿Hubo algún médium o psíquico que demostrara sus poderes en forma categórica e incuestionable en presencia de Harry Houdini? A pesar de que ciertos parapsicólogos españoles2 han hecho trascender falsa información al respecto, la respuesta histórica es implacable: nunca. El falaz trascendido (ver foto adjunta) se relaciona con un caso, muy ilustrativo por cierto, que tuvo como protagonista a un presunto psíquico de nombre Joaquín Argamasilla.
Imagen extraída de un diario de la época, en la que aparecen juntos Houdini y Argamasilla, reproducida en la página 33 del libro La nueva parapsicología. En ella se lee su falso epígrafe en el que se indica que Houdini "no pudo detectar ningún fraude en los experimentos que realizó con el dotado español de percepción dermo-óptica".

L. ENRIQUE MÁRQUEZ

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HOUDINI VERSUS ARGAMASILLA No fue el Madison Square Garden el que los tuvo por protagonistas, pero sí se puede decir que en un rincón y en la categoría de peso pesado se encontraba el corpulento joven español, mientras que en la otra esquina, se condensaba en la diminuta figura de Houdini, la grandeza de la experiencia de un pícaro ilusionista que por años venía ganando por knock-out a decenas de espiritistas y milagreros. No le costó mucho desentrañar el aparente misterio que proponía la actuación de Argamasilla. Había suficientes datos en su proceder que eran claves para guiar la sospecha y centrar la atención en el momento y lugar indicados. Argamasilla tenía por norma ubiHarry Houdini dedicó gran parte de su carse cerca de una ventana; esta potiempo a indagar en todas esas fantásticas sición no sólo le permitía una buena historias y no tardó mucho en descubrir la iluminación sobre los objetos a manipular sino también mantener a los obcruda realidad: todo era una farsa. servadores controlados y de frente. El vendaje que utilizaba podía impresioLa limitada capacidad de Argamasilla se reducía a la nar a un profano, pero no a Houdini, quien conocía más lectura de papeles escritos encerrados en cajas metálicas, de una técnica para echar el ojillo subrepticiamente por y al conocimiento de la hora marcada por las agujas de debajo de este o cualquier otro vendaje más complicado. En las pruebas del reloj, una vez que las manecillas un reloj de bolsillo del tipo saboneta, que precisamente cubría y protegía la esfera con su tapa de metal. Para ma- eran cambiadas al azar con la tapa cerrada por los propios yor impacto, se colocaban dos almohadillas de algodón espectadores, Argamasilla recibía el objetivo en sus masobre los ojos a las que luego superponía un pañuelo ata- nos y, con una hábil maniobra, provocaba una leve apertura de la tapa que le permitía echar un rápido vistazo y do a su cabeza. En su clásico proceder, Argamasilla proporcionaba las anunciar luego la hora. Si bien por lo general se utilizacajas o los relojes, si bien estos últimos podían pertene- ba un reloj de su propiedad y sin cuerda, en algunas excer a otra persona. Por lo general, salía de la habitación cepciones en que el reloj estaba funcionando, Argamasipara que se ocultaran los objetivos y ­una vez que se le lla recurría a una estrategia que daba mayor brillo a su daba la orden de ingreso­ procedía a vendarse los ojos para actuación. Si se considera el gran entrenamiento que teluego recibir los elementos en sus manos. Los manipula- nía para realizar este truco, no era extraño que a veces coba con entera libertad y ­finalmente­ daba a conocer el nociera la hora en un tiempo récord; pero no por eso, y muy inteligentemente, se privaba de un apresurado éxitexto del papel oculto o la hora marcada en el reloj. La condición para el eventual éxito era que el lugar es- to dejando transcurrir unos minutos que bien podía caltuviera muy bien iluminado puesto que, según sus propias cular y ­aprovechando que la trampa ya estaba hecha­ manifestaciones, las experiencias que había realizado en se preocupaba en reforzar la aparente dificultad que lo condiciones contrarias fracasaron (!). Este breve relato apremiaba para finalmente dar a conocer la hora exacta (más que sugerente para cualquier ilusionista avezado) o apenas con unos segundos de diferencia. En una de las varias sesiones que mantuvieron, Houfue el que maravilló a tantos y permitió a Joaquín Argamasilla llegar a los Estados Unidos ­con tan sólo 19 años dini le ofreció un reloj que premeditadamente había trude edad­ y poner a prueba su pretendida y bien publicitada "Visión de Rayos-X" ante el enemigo number one de los charlatanes: Harry Houdini. El afamado español ostentaba credenciales de psíquico que avalaban notables científicos de su país y del extranjero. Si superaba el examen con Houdini ¿quién podría ya dudar de su extraordinaria capacidad? El en- FIGURA 1:Cajas fabricadas por Houdini para validar experimentalmente los cuentro no se hizo esperar. supuestos poderes de Argamasilla. ¿QUIÉN ERA ARGAMASILLA? Joaquín María Argamasilla de la Cerda y Elio (tal era su nombre completo) fue un joven español que a principios de la década de los años veinte comenzó a cobrar notoriedad por su supuesta capacidad de visión a través de cuerpos opacos. Su corta fama se debió en gran parte al ímpetu que puso su padre ­el Marqués de Santa Cara­ en difundir sus prodigios. Pero, para el reconocimiento internacional, fueron determinantes las experiencias que convencieron al Dr. Richet3 de la autenticidad de los fenómenos alegados por el muchacho.
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Folleto de un espectáculo de Houdini, en el que se indica que mostraba los trucos usados por Margery, una medium de Boston (EE.UU.) y por Argamasilla.

En una oportunidad Houdini le ofreció dos cajas de su fabricación (ver figura 2) desafiándolo a que revelara su contenido, y el joven mago español se negó rotundamente a realizar la prueba. Obviamente, dada la construcción y accesorios, el fracaso hubiera sido inevitable. Houdini no sólo resolvió con éxito el misterio de Argamasilla sino que también lo desenmascaró públicamente, llegando incluso a utilizar sus trucos para entretener al público. En sus espectáculos, se distribuía un folleto en el que precisamente se destacaban la exposición de los fraudes de la médium Margery y Argamasilla (ver foto 3). El descrédito en que cayó Argamasilla pronto lo obligó a retirarse de la escena pero, por supuesto, alegando una repentina pérdida de sus poderes. ¡Como si alguna vez los hubiera tenido! é
NOTAS: 1. La muerte de su madre, acaecida el 17 de julio de 1913, lo llevó a una búsqueda obsesiva e infructuosa de algún médium espiritista que pudiera establecer un verdadero contacto con el más allá. 2. La fabulación proviene del libro La nueva parapsicología. Introducción a la parapsicología científica, Edit. Noguer S.A., Barcelona, 1981. En dicho libro se exponen, a través de veinticuatro capítulos, los más variados temas sobre la materia y los autores, casi en su totalidad, son miembros de la Sociedad Española de Parapsicología (SEDP). En el capítulo primero (¿Qué es la parapsicología?) que escribe Luis Fernández Briones, en la página 33 nos anticipa el descalabro que vendrá luego. Se publica una foto ­que cubre casi una página­ de Harry Houdini junto a Joaquín Argamasilla (ver foto 1) con el curioso y mendaz epígrafe que reza textualmente: "Joaquín Mª Argamasilla con el famoso ilusionista Houdini, quien no pudo detectar ningún fraude en los experimentos que realizó con el dotado español de percepción dermo-óptica" (!!!). Este comentario gratuito es reafirmado por Francisco Gavilán Fontanet en el capítulo VII (Percepción Dermoóptica); allí se ocupa ­entre otros­ del caso Argamasilla (pp. 131-133), a quien considera ­según su propia definición­ un "dotado" o "paragnomo", cerrando la descripción con las siguientes palabras: "... y ese gran ilusionista que fue Houdini fue incapaz de descubrir cualquier tipo de superchería" (p. 133). Aun cuando, años después, yo mismo ponía al descubierto esta impostura de los parapsicólogos (El Ojo Escéptico, Nº 3, 1991), Manuel Carballal repetía la misma mentira en su artículo Los grandes sensitivos españoles, publicado en la revista Año Cero (Año V, No. 50, 1994), cuyo director Enrique De Vicente, precisamente también era miembro de la SEDP. 3. Charles Richet (1850-1935), fisiólogo francés que alcanzó el Premio Nóbel en Fisiología y Medicina en 1913 y, sin duda, un óptimo modelo de los varios científicos prestigiosos que eran engañados en aquellos tiempos.

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cado para imposibilitar su apertura; el fracaso de Joaquín fue total. En otra oportunidad, en la oficina del Newspaper Feature Syndicate, muy astutamente y aprovechándose del limitado ángulo de visión que tenía Argamasilla por el vendaje, Houdini se ubicó a un costado por detrás del hispano y vio perfectamente cómo abría y cerraba la tapa del reloj, mientras los demás ­ansiosos y presos de la atención dirigida que éste manejaba­ esperaban el milagro. El truco de la lectura de textos ocultos en las cajas metálicas era un tanto más ingenioso, pero no lo suficiente para engañar al retacón con "visión de rayos X, Y y Z". Argamasilla sólo tenía éxito cuando operaba con dos tipos de cajas de su propiedad. El diseño de las mismas le permitía la conveniente manipulación para poder ver y leer el papel impreso que se ocultaba dentro (ver figura 1). El riguroso examen que hizo Houdini de las mismas, no solamente permitió establecer las maniobras que se requerían para su buen uso, sino también duplicar con igual éxito la actuación de Argamasilla.

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