La Atlántida y Laputa

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La Atlántida y
JOSÉ AURELIO BAY
"Yo sé de un laberinto griego que es una línea única, recta. En esa línea se han perdido tantos filósofos que bien puede perderse un mero detective." Jorge Luis Borges
La Atlántida. Pintura de Monsu´ Desiderio.

Laputa
única vez que nuestro escritor empleó subterfugios para esconder su verdadero propósito. Es muy conocido el libro que escribió proponiendo una solución tajante al "problema irlandés", comerse a los niños pobres. Por supuesto, la intención de Swift (nacido en la, entonces colonia, en una familia nada acomodada) era arrojar a la cara de los ingleses su despótica actuación en esta isla. Por todo ello, es lógico que no exista ningún laputófilo (que nosotros sepamos) empeñado en descubrir el paradero actual de la imposible isla voladora. La única repercusión de Viajes de Gulliver en la vida real ha sido la de proporcionar nombre a uno de los más conocidos buscadores de Internet. A fin de cuentas, nadie en su sano juicio se pondría a buscar una tierra que sólo existió en la imaginación de un escritor por muy genial que éste fuera ¿o quizá sí? Según los cálculos de Ceram y Braghine a mediados del siglo pasado se habían publicado no menos de 25.000 libros sobre la Atlántida, continente del que tenemos tantos motivos para creer en su existencia como los que podemos encontrar para la isla de Laputa, absolutamente ninguno. ¿Cómo se explica entonces esta abundancia de libros alguno de ellos escritos por personas de notable inteligencia como los arqueólogos Schulten (que propuso su identificación con Tartessos) y Marinatos (que la relacio-

CORTESÍA DEL AUTOR

En 1.707 el buque mercante "Buena Esperanza" al mando del capitán William Robinson fue atacado por barcos piratas japoneses a 46º N y 183º E. El médico del navío inglés es abandonado en un bote a la deriva. La corriente le arrastra a unos islotes cercanos que, por carecer de recursos, hubieran debido ser su tumba. Sin embargo, es salvado de su destino por los habitantes de la isla voladora de Laputa que, casualmente, pasaban por allí. La descripción de este prodigioso lugar y de sus pobladores podrá encontrarla el lector interesado en Viajes de Gulliver justo después de su aventura en Brobdingnac, el país de los gigantes. Pese a las palabras de su supuesto autor, el propio doctor Gulliver: "Te he dado, gentil lector, un fiel relato de mis viajes durante dieciséis años y unos once meses, y en él no he sido tan cuidadoso con la galanura como de la verdad"1 y a la abundancia de detalles precisos tales como los nombres de los barcos, los de sus capitanes, latitudes y longitudes de sus naufragios... nadie concede crédito a su narración que hoy sabemos es fruto de la pluma de Jonathan Swift. Su propósito fue publicar una sátira corrosiva sobre la sociedad de su época aunque, para evitarse posibles complicaciones, optó por el anonimato (en la primera edición no figuraba el nombre de su autor) y por camuflarla bajo la apariencia de un libro de viajes fantásticos. No fue la
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nó con la isla de Thera, actualmente Santorini)? ¿Hay razones para estimar alguna de las más de cuarenta localizaciones de la Atlántida que se han publicado y que cubren todo el mundo desde Heligoland en el Mar del Norte a Brasil pasando por la ya clásica de las Islas Canarias y a las que se añade alguna tan peregrina como la provincia de Burgos? En el presente artículo intentaremos responder a estas preguntas. Comenzaremos por analizar el relato platónico para ver si es una fuente histórica válida. A continuación evaluaremos la teoría actualmente más de moda (la de Marinatos) para comprobar si tiene visos de verosimilitud y concluiremos con una explicación del porqué la Atlántida continúa siendo objeto del interés de muchos. LAS INEXISTENTES FUENTES HISTÓRICAS Hasta los atlantófilos más entusiastas tienen que reconocer que esta historia se basa, única y exclusivamente, en el testimonio platónico contenido en dos de sus Diálogos: Timeo y Critias. Para saber hasta que punto poseen veracidad histórica o carecen de ella es obvio que hay que prestar atención al conjunto de la obra filosófica del ateniense. Timeo se presenta como una continuación de República y, simultáneamente, es un antecedente de Critias. Tanto Timeo como Critias son, cronológicamente, obras del período de vejez de su autor que comprende del año 369 al 347 a. de C. Su vinculación con República (Timeo comienza con un resumen de los mismos temas tratados en este diálogo) y el hecho de que Platón en esta etapa presta gran atención a la política (escribe también Político y Leyes) nos proporciona un marco general que no debemos perder de vista en momento alguno salvo que queramos repetir los errores de los que sólo atienden al fragmento de Timeo que habla de la Atlántida y a Critias (y, a veces, ni siquiera eso).

La Escuela de Atenas. En el centro, las figuras de Platón y Aristóteles. Fresco de Rafael.

Comencemos pues por República (o Politeia que es su título original). ¿Qué es? Es una plasmación del estado ideal soñado por Platón, una sociedad regida por la aristocracia (en su sentido etimológico de gobierno de los mejores, que, para Platón, son los filósofos), con clases bien marcadas, agricultores, comerciantes... y con una casta aparte que es la de los soldados que sólo deben atender a la protección de los demás y a la que éstos, a cambio, tienen que mantener. Una sociedad en la que nadie es demasiado rico ni excesivamente pobre, austera y religiosa que practica la virtud como norma suprema de vida. Éste es el ideal, pero el método deductivo socrático-platónico exige pasar de lo universal a lo concreto, del mundo de las ideas al de la existencia. Timeo es ese paso. En él, aparte del relato sobre la Atlántida que sólo supone una pequeña parte del total, se expresa la cosmogonía platónica. Aquí nos encontramos con un dilema que durante mucho tiempo suscitó la atención de los filósofos. Si Dios es la suma de todas las perfecciones y Él crea el Universo ¿por qué éste es imperfecto? La explicación de Platón es el Demiurgo que crea todo teniendo por modelo las ideas universales, pero que al plasmarlas en materia pierden necesariamente su perfección. Los primeros hombres al estar más cercanos a la creación eran más perfectos pero al irse reproduciendo entre sí, los elementos materiales terminan primando en ellos sobre los divinos. Se van haciendo, por tanto, más y más imperfectos. Tenemos la Idea y su transición (que implica su corrupción) al mundo real. Critias será pues el siguiente paso, el ejemplo concreto. Si en República expresa su ideal en forma de gobierno aristocrático, en la práctica existen cuatro formas de gobiernos (Timocracia, Oligarquía, Democracia y Tiranía que para Platón surgen cada una de ellas como una forma corrupta de la anterior). ¿Por qué se degradan? Porque son sociedades humanas y éstas, como hemos visto, con el transcurso del tiempo se van alejando de lo divino, de la perfección. Así pues, esta decadencia de las formas de gobierno está ligada al paso del tiempo: "Más o menos de esta manera: es difícil que un Estado así constituido sea perturbado; pero dado que todo lo generado es corruptible, esta constitución no durará la totalidad del tiempo, sino que se disolverá. Y la disolución se producirá de esta forma: no sólo en el caso de las plantas que viven de tierra, sino también en el de los seres vivos que se mueven sobre la tierra, hay fecundidad e infecundidad de almas y de cuerpos, cuando las rotaciones completan los movimientos circulares para cada una de las especies" 2. Esas rotaciones se refieren a las órbitas circulares de los astros que se producen dentro de lo que denomina año perfecto: "Sin embargo, es posible comprender que, cuando las velocidades relativas de
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las ocho órbitas, medidas por el círculo de lo mismo en República que no puede ser considerada de otra maneprogresión uniforme, se completan simultáneamente y al- ra, como reconoce el propio Platón por boca de su macanzan el punto inicial, entonces el número perfecto de estro: "(Sócrates) Lo mismo me sucede respecto de la ciudad que hemos delineado. Pues con placer escuchatiempo culmina el año perfecto."3. También nos informa de cuál es ese número perfecto: ría de alguien el relato de las batallas en las que suele "La base mínima de estos números proporcionales es la participar una ciudad que las combate contra otras ciurelación del cuatro al tres, conjugada con el cinco, la cuál dades..."[...]"(Critias) Escucha, entonces, Sócrates, un retras haber crecido tres veces..."2. Es decir 4 x 3 x 5 = 60 x 60 x 60 x 60 x 60 = 12.960.000, que es el número perfecto. El año La Atlántida se nos revela como perfecto será el que contenga el número perfecun mito didáctico, un recurso para to de días. Como para Platón el año solar tiene 360 días, la equivalencia del año perfecto en ejemplificar la bondad del ideal años solares es de 36.000 (12.960.000:360 = platónico. Ya no se trata sólo de un 36.000). "Yo creo que esta organización política Si en cada año perfecto se dan cuatro formas de gobierno la duración de cada una de ellas sees la mejor" sino de un "Esta historia ría de 9.000 años que, curiosamente, es el tiemdemuestra la superioridad de po en que Platón data la guerra entre atenienses y atlantes. Si esto ya nos hace pensar que la mi sistema de organización política". Atlántida se parece excesivamente a una confirmación de las teorías políticas de Platón, una comparación entre las características de la sociedad ate- lato muy extraño pero absolutamente verdadero, tal niense vencedora contra todo pronóstico en su guerra con- como en una ocasión lo relataba Solón..." [...]"(Sócrates) tra el imperio atlante y las de la sociedad ideal plasma- El que no sea una fábula ficticia, sino una historia verda en República disipará cualquier duda: "En cuanto a dadera es algo muy importante creo. Pues ¿cómo y de las leyes, observa las nuestras, pues descubrirás ahora dónde podríamos descubrir otros ciudadanos, si abandoaquí muchos ejemplos de las que existían entonces en- namos a éstos? Imposible" 3. tre vosotros. En primer lugar, el que la casta de los saEllo nos plantea un problema. Platón en varios lugacerdotes esté separada de las otras: después, lo de los ar- res de su obra hace afirmaciones de la importancia de la tesanos, el que cada oficio trabaje individualmente sin verdad, por tanto ¿es admisible que mintiera de forma mezclarse con el otro, ni tampoco los pastores, los caza- consciente? La respuesta nos la da él mismo: "¿Cómo podores ni los agricultores. En particular supongo que ha- dríamos inventar, entre esas mentiras que se hacen nebrás notado que aquí el estamento de los guerreros se en- cesarias, a las que no hemos referido antes, una menticuentra separado de los restantes y que sólo tiene las ra noble, con la que mejor persuadiríamos a los ocupaciones guerreras que la ley le ordena. [...] Vivíais, gobernantes mismos y, si no, a los demás ciudadanos?" pues, bajo estas leyes y, lo que es más importante aún, 2 (el subrayado es nuestro). las respetabais y superabais en virtud a todos los homVemos que Platón sí admite la mentira e incluso la cabres, como es lógico, ya que erais hijos y alumnos de dio- lifica como "noble" si se dirige a persuadir a los demás ses"3. de la bondad de su teoría política. ¿No hay pues ningún elemento histórico real en la naPor supuesto, en la guerra los escasos en número (20.000) pero austeros y virtuosos atenienses derrotan a rración? No nos atreveríamos a afirmar tanto puesto que los numerosísimos, ricos y, por tanto, corruptos atlantes esa victoria militar contra todo pronóstico ¿no recuerda a respondiendo a la pregunta retórica de Platón: "¿No cre- las derrotas persas en Marathon y Salamina? ¿Por qué enes que un solo púgil que esté capacitado y preparado lo tonces no usó ese ejemplo real? Nuestra explicación es mejor posible luchará fácilmente contra dos hombres ri- que no podía emplearlo. La Atenas victoriosa era una democracia y, por tanto, para Platón un régimen corrupto cos y gordos que no saben boxear?"2. La Atlántida se nos revela como un mito didáctico, un que, entre otras cosas, había ejecutado a su maestro Sórecurso para ejemplificar la bondad del ideal platónico4. crates. Proponerla como arquetipo habría supuesto más Su insistencia en su veracidad (que vimos que también una refutación que una confirmación de su teoría. Sin se da en Swift) supone añadir un argumento de autoridad. embargo existen otras explicaciones plausibles que deYa no se trata sólo de un "Yo creo que esta organización bemos consignar: Para Jean-Pierre Adam, Platón no empleó la compapolítica es la mejor" sino de un "Esta historia demuestra la superioridad de mi sistema de organización política". ración con las guerras persas porque ya había sido trataTodo en ella confirma de manera tan oportuna la teoría de da hasta la saciedad. Evitó así las comparaciones con
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obras literarias muy conocidas y ser considerado un escritor poco original5. Para Ángel Montenegro, la razón es que en esta época comenzó la Historia (Herodoto) que si bien admitía la mezcla de las leyendas en lo referente a la antigüedad en los acontecimientos contemporáneos, era mucho más crítica6. Hay otro acontecimiento real que creemos influyó sobremanera en los aspectos formales del mito de la Atlántida, la destrucción en 373 a. de C. de la ciudad de Heliké o Helice. Conservamos al menos dos narraciones de este hecho debidas a Diodoro y Pausanias. Ambos coinciden en que una noche se produjo un terremoto seguido de un maremoto que sepultó la ciudad en el mar (elementos que aparecen en Platón). Pausanias nos dice que en Helice existía un templo y un bosque sagrado dedicado a Poseidón (también figuran en Critias) así como que la causa fue una maldición divina motivada por el hecho de que sus habitantes habían asesinado a unos suplicantes en dicho templo (otra coincidencia en lo que respecta al castigo divino). ¿Supone esto que el mito sea histórico? No. En la novela de Swift también hay elementos reales mezclados en la trama ficticia (¿cómo si no podría haber escrito una sátira política reconocible como tal?) y la isla de Laputa con sus habitantes perpetuamente ensimismados en sus cavilaciones astronómicas y matemáticas puede recordar a la Royal Society y a los científicos de su propia época; pero eso no supone que podamos considerarla como una fuente histórica válida. Sin embargo, todo ello no bastará para convencer a los atlantófilos, así que permítansenos algunas observaciones más. El relato de la Atlántida está inconcluso, ¿por qué? Si la narración contenida en Timeo y Critias fuera verídica no tendría ningún sentido. Critias hubiera continuado

Aristóteles, su discípulo más famoso, que le conocía perfectamente por haber estudiado en su Academia durante años, aseguró que Platón había elevado a la Atlántida del mar y que él mismo la había vuelto a sepultar bajo las aguas.

con la historia de aquel continente y, después, continuaría el diálogo mediante el acostumbrado sistema de preguntas y respuestas. Sin embargo, no es así. Se han buscado explicaciones que, hoy en día, debemos rechazar. Critias no es el último diálogo de Platón y, por tanto, la muerte no le impi-

dió terminarlo (su obra póstuma es Leyes), tampoco lo abandonó para trabajar en éste puesto que literariamente, está acabado. No estamos ante un borrador ni una obra que no haya sido revisada. Así la única respuesta coherente es que Critias está inconcluso porque Platón así lo dispuso, lo que implica que la parte conservada es la que tiene importancia para la filosofía de nuestro autor (como hemos sostenido anteriormente). Además, su continuación habría dejado a Platón ante una contradicción flagrante. En Timeo ya anuncia que tanto los atlantes como los atenienses fueron destruidos por un mismo cataclismo aunque en el caso de éstos algunos pudieron sobrevivir. La razón es doble, los atenienses tenían que morir también para justificar porqué no había ningún recuerdo de aquella guerra y por la teoría de los ciclos que se trata en Timeo y en su antecedente República. Si éstos están regidos por el tiempo, los humanos no pueden influir en ellos, son sus víctimas independientemente de sus comportamientos morales. En Critias está enfrentado el modo de vida virtuoso de los atenienses a la corrupción atlante que es sancionada por los dioses. Justo cuando se reúne la asamblea divina se interrumpe el diálogo. La causa es clara, si los dioses hubieran tomado la decisión de castigar a los atlantes ¿por qué iban a condenar también a los virtuosos atenienses? Sería contrario a la Idea de justicia que es el fundamento del estado platónico; pero si no castigaba a los atlantes habría contradicho las afirmaciones de Timeo, además de que su fábula moral habría perdido su significado. Es un dilema sin solución. No es la única contradicción interna que presenta esta historia. En Timeo se nos cuenta como Solón en uno de sus viajes a Egipto, escuchó esta narración de labios de un sacerdote en Sais. Solón se la contó a Critias el Viejo y, cuando éste contaba 90 años, se la narró a su vez a Critias el Joven que tenía entonces 10. Cuando Critias el Joven escuchó el tema que trataba Sócrates recordó la historia e incluso tuvo que repetírsela a sí mismo varias veces para asegurarse que no había olvidado nada de importancia. Sin embargo en Critias (113 a y b) nos asegura que conservaba en su casa los estudios realizados por Solón sobre este tema y que procedían de la casa de Critias el Viejo. Por si fuera poco, Aristóteles, su discípulo más famoso, que le conocía perfectamente por haber estudiado en su Academia durante años, aseguró que Platón había elevado a la Atlántida del mar y que él mismo la había vuelto a sepultar bajo las aguas. EN EL FONDO DEL MAR, MATARILE, RILE, RILE... Ajenos a estas cuestiones (cuya respuesta tendría que ser la piedra angular de su trabajo), los atlantófilos continúan
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buscando nuevas localizaciones para el continente hundido. Si el uno se la lleva a la Antártida, el otro se la trae al corazón de Castilla. Para unos está en el Índico, para otros en el Caribe y no falta quien la suponga existiendo en otra dimensión. Al lado de estos auténticos disparates no faltan opiniones más aceptables a priori. Nos centraremos en la teoría minoica de Marinatos, por ser la más de moda en este momento, pero el procedimiento que vamos a seguir, la comparación entre las afirmaciones platónicas y los hallazgos arqueológicos es la "prueba del nueve" aplicable a todas ellas. ¿Qué afirma Platón de la Atlántida? Pues muchas cosas. Veamos el listado de ellas y si son erróneas o acertadas según el conocimiento arqueológico actual7: Afirmaciones en el Timeo 1) 9.000 años antes de Solón (es decir unos de 9.600 años a. de C.) los atenienses derrotaron al imperio atlante (24a) La fecha de población más antigua para Creta se documenta en Cnosos y es aproximadamente de 6.100 a. de C. Tampoco existían atenienses. Por tanto, debemos considerar la afirmación como errónea. 2) El gran imperio atlante procedía del océano Atlántico y se estaba extendiendo por Europa y Asia. (24d) La civilización cretense no procedía del Atlántico ni nunca formó un imperio. Aún cuando consideráramos la zona de influencia comercial como colonias, incluso en su momento de mayor expansión estaría muy lejos de la importancia que afirma Platón. Aunque algunos arqueólogos interpretan los restos de edificios de tipo minoico en islas egeas como Melos como expresión de un colonialismo, los demás restos materiales muestran grandes diferencias entre esos enclaves tanto entre sí como con Creta, lo que no nos permite compartir sus afirmaciones. Afirmación errónea. 3) La Atlántida era una isla gigantesca situada frente a las Columnas de Hércules y era mayor que Libia y Asia juntas. (24d y 25a) En realidad Creta tiene una extensión de 8.330 km cuadrados. Sea lo que queramos entender por Asia (si se refiere a todo el continente conocido o sólo a Asia Menor) y Libia (si se refiere a la costa mediterránea de África o a toda la superficie conocida), la extensión real resulta mucho más reducida de lo afirmado por Platón. Tampoco la situación frente a las Columnas de Hércules es correcta. Afirmación errónea. 4) La Atlántida estaba regida por una confederación de reyes y formaba un gran imperio que comprendía varias islas y parte de los continentes asiático (hasta Egipto) y Europa (hasta Italia). (25a y b) Ignoramos completamente la forma política minoica. La existencia de los palacios y algunas tumbas comunitarias con ajuares de extraordinaria riqueza, nos hacen aceptar la existencia de una clase dirigente, pero desco30

nocemos su organización interna. También ignoramos si ese poder se ejercía en solitario o si era compartido por varias personas. No obstante, dado que se les da con frecuencia los títulos de reyes y príncipes (aunque quizás fuesen sacerdotes) podemos aceptarla como correcta. 5) Los atlantes atacaron simultáneamente Egipto y Grecia, y fueron derrotados por los atenienses. (25b y c) Los minoicos no tenían una gran capacidad militar. No estaban capacitados para emprender una guerra de conquista a gran escala. Aunque se han encontrado armas en las sepulturas como espadas y lanzas, el análisis de las primeras ha demostrado puntos débiles en la unión de la hoja y la empuñadura. Si se emplearan en una batalla real posiblemente se quebrarían dejando a su poseedor en una situación de indefensión. En las numerosas representaciones minoicas conservadas en frescos y cerámica hay muy pocas de soldados. No parece que éstos fueran especialmente numerosos ni importantes dentro de su sociedad. Afirmación errónea. 6) Esto permitió la liberación de todos los pueblos que habitan dentro de las Columnas de Hércules (25c) Puesto que no existió la conquista, tampoco puede existir la liberación de los pueblos. Afirmación errónea. 7) Tras un violento terremoto y un gran diluvio, no sólo se hundió la Atlántida en el mar, sino que también murieron los atenienses. (25d) En lo que se refiere a Creta no hubo tal hundimiento por causa de un terremoto y un diluvio, como puede atestiguar cualquiera de los numerosos turistas que la visitan. La hipótesis de Marinatos era que la explosión de tipo volcánico en Thera provocó un maremoto que destruyó la flota minoica lo que conduciría irremediablemente a su decadencia (puesto que su economía se basaba en el comercio marítimo) y que esta erupción se produjo de forma simultánea a la destrucción de los palacios que suponen el final del periodo llamado Minoico Medio (M.M.) circa 1.450 a. de C. Sin embargo, en Timeo y en Critias no se menciona para nada una erupción volcánica. Además, y esto resulta mucho más perjudicial para la hipótesis del arqueólogo griego, las dataciones por C14 de Thera dan fechas para la erupción de en torno al 1.600 a. de C.. Por otra parte, una erupción tan extraordinaria hubiera supuesto el lanzamiento de una gran cantidad de ceniza y polvo a la atmósfera lo que habría provocado un "invierno nuclear" a escala reducida. Esto se reflejaría en un crecimiento diferencial en los anillos de los árboles. Se ha buscado esa anomalía y se ha encontrado en el 1.628 a. de C. fecha confirmada por la diferencia de acidez en hielo glacial. Hoy en día y gracias a estas formas de datación, podemos situar la explosión de Thera con casi total seguridad en 1.630-1.620 a. de C.8. Por tanto, la erupción en Santoríni no tuvo nada que ver con el final del M. M. que creemos se debió a una serie de revueltas internas. La teoría que la atribuía a una invasión micénica tampoco parece ser correcta puesto que la des-

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trucción es demasiado selectiva (se incendian los palacios y las villas pero no las viviendas próximas a éstas). Afirmación errónea.

Yacimiento de Akrotiri en Thera (Santoríni).

8) A resultas del hundimiento de la Atlántida a muy poca profundidad, las aguas no son navegables por causa de la arcilla procedente de la isla hundida (25d) Ni las aguas de Thera ni las de Creta se convirtieron en peligrosas para la navegación. Afirmación errónea. Afirmaciones en Critias 1) La Atlántida le había correspondido por sorteo al dios Poseidón que pobló dicha tierra con sus descendientes nacidos de una mortal. (113c) Aunque lo que ignoramos de la religión cretense es más de lo que sabemos e incluso se han desechado algunas hipótesis que gozaron de gran predicamento como la de un culto masivo a la Diosa Madre, no parece haber existido una relación especial con ninguna divinidad marina. Puede ser que el ídolo de Monte Morrone cuya dedicatoria escrita en sistema lineal A y, por tanto fechable antes del final del M. M., pueda leerse como Ya-mu (posiblemente un préstamo ugarítico de la divinidad marítima Ym), pero si como pensamos actualmente los frescos minoicos tenían una finalidad ritual, su panteón sería muy extenso. En cualquier caso, sería muy arriesgado pronunciarnos sobre esta afirmación. 2) El centro de la isla era una llanura en cuyo centro había una montaña que distaba 50 estadios del mar (unos 10 Km) y en la montaña el palacio real (véase C12) (113d) En Creta hay cuatro macizos montañosos. Los Montes Blancos, los Montes Ida, los Montes Dikte y los Montes Asterousi. En ninguno de ellos se han encontrado restos de los denominados palacios que, por el contrario, se

asientan en llanuras y valles. Afirmación errónea. 3) Poseidón cerca dicha montaña con tres anillos equidistantes de mar y dos de tierra que llegan hasta el mar. (113e) Tales anillos son inexistentes. Afirmación errónea. 4) En la montaña hay dos fuentes, una de agua caliente y otra fría. (113e) No tenemos noticia de tales fuentes. No nos pronunciaremos sobre dicha afirmación. 5) Poseidón reparte la isla en diez partes y sitúa al frente de cada una a uno de sus hijos. La montaña fortificada y la parte de isla que la rodea se la entrega a su primogénito, Atlante (considerando que los diez hijos eran 5 parejas de gemelos varones determinó que el nacido en primer lugar era su primogénito). (114a y b) Como dijimos en el comentario a T4 ni siquiera estamos seguros de que podamos hablar de reyes. En cualquier caso y dada la existencia de varios palacios simultáneos (Cnosos, Malia, Zakro...) podemos darla como correcta.

CORTESÍA DEL AUTOR

CORTESÍA DEL AUTOR

El salto del toro. Fresco minoico procedente del Palacio de Cnosos.

6) Al segundo de los dos primeros le entregó la región adyacente a las Columnas de Hércules que en la actualidad (de Platón) se llama Gadírica. (114b) Esta afirmación supone la negación de la suposición de que las Columnas de Hércules pudieran tener alguna localización distinta a la del Estrecho de Gibraltar como pretenden muchos atlantófilos. Afirmación errónea. 7) La transmisión de la corona se hacía por primogenitura. (114d) Ignoramos los mecanismos de transmisión de la corona si es que existía, por tanto no podemos pronunciarnos sobre este punto. 8) La isla era muy rica en minería, incluso poseía el oricalco, el metal más precioso después del oro. (114e) Los yacimientos mineros de Creta se reducen a hierro
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(sin uso en esta época), cobre y algo de plomo. Los análisis de la composición metálica de algunos objetos cretenses han demostrado que tenían que proveerse de materias primas en otras islas y en la Grecia continental, en especial en las minas de Laurion. Afirmación errónea. 9) Había gran abundancia de animales domésticos y salvajes, empezando por el elefante. En la isla había pantanos, lagunas y ríos (114e) Aunque Creta mantenía una ganadería floreciente, no existía una fauna salvaje destacable y la escasez de precipitaciones hace que haya pocos ríos. Afirmación errónea. 10) También existía toda clase de flora y plantas comestibles. (115a, b y c) Las llanuras son bastante fértiles y propicias para la agricultura mediterránea. Afirmación correcta. 11) Había templos, palacios reales, puertos y astilleros. (115c) Sí en lo que respecta a los palacios (ignoramos sí eran reales), puertos y astilleros (éstos últimos por pura lógica, puesto que no se han encontrado). Dudoso en lo concerniente a los templos aunque depende de lo que entendamos por tales. Afirmación correcta. 12) Construyeron puentes sobre los anillos de mar y edificaron el palacio real en la montaña (115d) Véase C2 y C3. Afirmación errónea. 13) Construyeron canales navegables que unían los anillos de mar. (115e) Por C3, afirmación errónea. 14) Construyeron una triple muralla que recubrieron con hierro, casiterita y oricalco. (116c) Los cretenses no fortificaron nunca los palacios ni conocían el uso del hierro para que la muralla recubierta de este metal fuera posible. Afirmación errónea. 15) En el interior del palacio real había un templo rodeado por una valla de oro dedicado a Poseidón de un estadio de largo (unos 200 metros) por 300 pies de ancho (unos 100 metros) recubierto de plata excepto las bóvedas que estaban cubiertas por oro. (116d y e) Si bien es cierto que en el interior de algunos palacios existen santuarios, éstos están construidos con materiales pobres. La arquitectura era arquitrabada así que nada de bóvedas. Afirmación errónea. 16) Canalizaron las aguas procedentes de las fuentes. (117a) Los palacios poseían canalizaciones hidráulicas y desagües. Afirmación correcta. 17) Existía un bosque sagrado dedicado a Poseidón. (117b) Tenemos noticias de varios lugares de culto, los santuarios de los palacios, cuevas naturales y santuarios en las montañas, pero ninguno de ellos se vincula de manera clara con los bosques. Afirmación posiblemente errónea. 18) Existían templos dedicados a muchos dioses, jardines, gimnasios (tanto para hombres como para caballos). (117c)
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Como ya hemos dicho, la denominación de templo puede ser correcta según lo que entendamos por ella, si se refiere a santuarios es válida, pero siempre debemos tener en cuenta que no son templos a la manera griega. No parece que los minoicos sintieran un gran aprecio por la jardinería aunque sí por la agricultura. La llegada a Creta de caballos u asnos es algo que no está claro en cuanto a la fecha de su aparición. Aunque pudieran haber llegado antes del final del M. M. su expansión sólo tiene lugar en Minoico Reciente (M. R.). Lo que sí está claro es que no hay tales gimnasios para caballos. Afirmación correcta con matices. 19) En el centro de la isla había un hipódromo. (117c) No lo había. Afirmación errónea. 20) Alrededor de esta zona se extendía una gran llanura oblonga de 3.000 estadios (unos 600 km) de largo por 2.000 estadios en el centro (unos 400 km) (118b) Tal llanura no cabría en la isla entera. Afirmación errónea. 21) El ejército estaba formado por carros de guerra, hoplitas (infantes), arqueros y honderos. (119a y b) Nuevamente nos encontramos con el problema expresado en el comentario a C18. En el M. R. sí hay constancia documental de carros de guerra pero en el M. M. es mucho más dudoso y nunca con la importancia que les da Platón. En las escasas representaciones de soldados micénicos que conservamos éstos parecen haber sido fundamentalmente hoplitas (infantería pesada con escudo, lanza y espada) aunque dado el gran número de puntas de flecha encontradas podemos suponer que también existieron arqueros aunque no conocemos ninguna noticia de honderos cretenses. Afirmación correcta con las reservas expresadas. 22) Los diez reyes tenían poder de vida y muerte. (119c) Lo ignoramos. No sabemos qué poderes tenían los reyes (si es que eran tales) minoicos aunque algún arqueólogo como Effenterre opina que existió incluso una asamblea popular basándose en la existencia de un edificio conocido como el "Ágora" en Mallia. Es una afirmación muy arriesgada. En cualquier caso, no podemos pronunciarnos sobre dicha aseveración. 23) Existía una columna con leyes escritas que se conservaba en el templo de Poseidón. (119c) Por lo que sabemos de la escritura lineal A y de la escritura jeroglífica (posiblemente derivada de los jeroglíficos luwitas), los textos que nos han llegado tienen un carácter administrativo o religioso. No parece haber textos legales. Afirmación errónea. 24) Cuando iban a juzgar un delito sacrificaban un toro en honor de Poseidón y vertían su sangre sobre la columna. (119e y 120a y b). Sobre la relación con el toro, más bien parece haberse tratado de unas ceremonias religiosas que de tipo le-

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gal. Según los murales, se trataba más bien de una serie de ejercicios gimnásticos sobre ese animal que de un sacrificio sangriento. Afirmación errónea. 25) Cuando se mantuvieron en la obediencia a las leyes divinas prosperaron, pero al apartarse de ellas se perdieron (121a) Dado que es un juicio moral, no podemos pronunciarnos sobre él. RESULTADO DEL ANÁLISIS De las treinta y tres afirmaciones platónicas, la admisión de la hipótesis micénica arrojaría un resultado de 21 aseveraciones erróneas, 5 sobre las que no podemos pronunciarnos y 7 correctas. Considerando que los errores suponen el triple de los aciertos, dicha teoría es inadmisible. Si en vez de atender a la cantidad de afirmaciones atendemos a su calidad el resultado es aún peor. Resultan erróneas todas las relacionadas con la cronología, la ubicación geográfica, riquezas naturales (excepto la agricultura) y su final. En el lado contrario figuran la existencia de varios reyes (probable, aunque no seguro), el que tenían un ejército, una agricultura rica, poseían templos y los palacios disponían de canalizaciones. En el caso de que una identificación se considerara válida con tan escasos elementos, no habría una Atlántida sino cientos. ¿Por qué entonces se sigue proponiendo? Sin entrar en los aspectos culturales del mito que ocuparán el siguiente epígrafe, los atlantófilos cometen el error metodológico de considerar las aseveraciones con correspondencia real como las únicas verídicas mientras que los errores corresponderían al componente mítico de la narración. Por suCabeza de toro. puesto, dado que esa delimitaEscultura minoica. ción entre componentes reales y míticos se hace a posteriori, esta actitud oculta, en realidad, una acomodación de los hechos a la teoría. Al mismo género pertenecen las excusas del tipo de que los 9.000 años deben entenderse como meses lunares (pese a que los egipcios también empleaban el calendario solar), que las Columnas de Hércules son cualquier otro sitio que resulte conveniente (pese a la afirmación de que la comarca adyacente se llamaba Gadira), que Solón confundió el signo 1.000 con el signo 100 y por tanto las medidas tienen que dividirse por 10... Prescindiendo de estas triquiñuelas ¿es posible diferenciar a priori los componentes míticos y los posibles componentes reales de la narración? Procedamos a una purga de los elementos claramente míticos para ver que resultado obtenemos: la cronología, como ya dijimos an-

teriormente, se acomoda a las teorías platónicas así que podemos suprimirla, la localización más allá de las Columnas de Hércules también tiene claros componentes legendarios (para los griegos, era la Terra Incognita, el Océano desconocido), las riquezas de la Atlántida, su gran tamaño, su imperio, su ejército... en una lectura atenta de Critias vemos que se contraponen a la vida de trabajo virtuoso y pacífico de la Atenas ideal, las referencias a Poseidón se explican porque Pallas Atenea era protectora de los atenienses y Pallas y Poseidón habían competido por la Hélade, el gran diluvio que acaba con la Atlántida y Atenas se relaciona expresamente en Timeo con el mito de Deucalión... una vez suprimidos los elementos míticos no queda nada que pueda servir para una identificación. EL LABERINTO MÍTICO Creemos haber demostrado la inutilidad de considerar a la Atlántida como algo distinto a un mito, todo lo hermoso y evocador que se quiera, pero fundado, en el mejor de los casos, en sucesos contemporáneos de su autor. Nada de ello explica las razones de su pervivencia. Una sencilla búsqueda en Internet proporcionará decenas de miles de páginas que demuestran que sigue siendo un tema de gran actualidad. Sería muy sencillo (y completamente falso) considerar a esa multitud de atlantófilos como un conjunto de pirados o de aprovechados que intentan explotar en su propio beneficio un misterio inexistente. Si bien en algunos casos la historia de la atlantofilia presenta fraudes manifiestos y errores inconcebibles (como el confundir una formación rocosa natural con una calzada sumergida), ésta resultaría una explicación insuficiente. En lo que parece una perogrullada podríamos decir que el mito de la Atlántida es un mito. En ello reside precisamente su fuerza. Para comprenderlo, debemos entender el poder de los mitos que reside en que La diosa de las serpientes. son verdaderos9. Escultura minoica. Entiéndase esta afirmación en su justo término, que no es, por supuesto, el que los mitos sean reales en sí mismos sino que hacen atractivas las respuestas a inquietudes o esperanzas auténticas aunque sean intangibles. En este sentido, poco importa que la Atlántida haya sido o no. Lo trascendente es que responde a temores y creencias que existen hoy igual que cuando Platón explicaba sus lecciones en la Academia. Si decimos: "No existe ningún beso como el primero" o "No hay amor como el primer amor", sin ser conscientes de ello estamos activando el mismo registro intelectual que permite la pervivencia de este mito. Consideremos el relato de la Atlántida como una matriochka. Una vez suprimidas las capas externas ¿qué encontramos en
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La ciencia con los avances en medicina y en la tecnología alimentaria ha sido capaz de romper en poco más de un siglo esa espiral de muerte y dolor.
el corazón de la muñeca? La creencia universal en la Edad de Oro, ese periodo en que el hombre recién creado estaba próximo a los dioses (o dios) y era más feliz que en la actualidad. Detrás de ese mito subyace la consideración del futuro como algo amenazador y, por contraste, una visión idealizada del pasado. No hay diferencias apreciables a nivel de mecanismos intelectuales entre un atlantófilo, un ecologista radical o una persona que siempre mire el pasado con añoranza. El futuro es un gran desconocido que ni los supuestos videntes, ni los científicos pueden desentrañar. Sentimos temor ante lo que ignoramos (lo que, por supuesto, es un mecanismo muy útil en términos evolutivos ya que nos mantiene alejados de posibles peligros) y, por el contrario, nos sentimos cómodos ante lo pretérito porque nos resulta familiar tanto más cuanto que somos proclives a olvidar nuestros errores y los ajenos con lo que el pasado siempre se nos presenta más atractivo de lo que realmente fue.

mora el estilo Rockwell, mis antepasados eran explotados en las fábricas y vivían en cuchitriles, mientras probablemente todos los negros de la ciudad se hacinaban en chabolas situadas, literalmente, al otro lado de la vía del tren" 10. El antídoto de Gould contra la añoranza es de efectos seguros, acudir a un cementerio antiguo y leer las lápidas de los niños. En su caso, Middle Amana y las sepulturas de las dos parejas de gemelas Neckwinder, Emil fallecida al día de nacer, Emma a las tres semanas, Evaline antes de cumplir su primera semana y Eve a los cuatro meses. La ciencia gracias a los avances en medicina y en la tan denostada tecnología alimentaria ha sido capaz de romper (al menos en los países desarrollados) en poco más de un siglo esa espiral de muerte y dolor. Hoy ningún Mahler tiene que componer Kindertotenlieder y, sin embargo, el mito sigue vigente entre nosotros, perpetuándose a sí mismo bajo la forma de pensamiento acrítico de la que es, simultáneamente, causa y consecuencia. En ese laberinto circular y eterno, la Ciencia no es el monstruoso Minotauro, es el hilo de Ariadna. BIBLIOGRAFÍA 1.- Swift, Jonathan. Viajes de Gulliver. Traducción de Juan G. de Luaces. Biblioteca Básica Salvat nº 12. Madrid, 1.969 2.- Platón. República. Traducción de Conrado Eggers Lan. Los Clásicos de Grecia y Roma nº 26. Editorial Planeta DeAgostini. Madrid, 1.995 3.- Platón. Timeo. Traducción de Francisco Lisi. Los Clásicos de Grecia y Roma nº 68. Editorial Planeta DeAgostini. Madrid, 1.996 4.- Cioranescu, Alejandro. El mito de la Atlántida. Revista de Occidente nº 105. Febrero, 1.990 5.- Adam, Jean-Pierre. Le passé recomposé. Croniques d´archeologie fantastique. Ed. Seuil. París, 1.988 6.- Montenegro Duque, Ángel. Mito y Realidad en el problema de la Atlántida de Platón. Revista del Colegio Reyes Católicos nº 10. Universidad de Valladolid, 1.961 7.- Dickinson, Oliver. La Edad del Bronce Egea. Traducción de Pedro López Barja de Quiroga. Akal Universitaria nº 206. Madrid, 2.000 8.- Bahn, Paul & Renfrew, Colin. Arqueología. Teorías, Métodos y Prácticas. Traducción de María Jesús Mosquera Rial. Editorial Akal. Madrid, 1.998 9.- Eliade, Mircea. Mito y Realidad. Traducción de Luis Gil. Editorial Kairós. Barcelona, 1.999 10.- Gould, Stephen Jay. Ocho Cerditos. Traducción de Oriol Canals. Colección Drakontos. Editorial Crítica. Barcelona, 1.994 El autor desea expresar su más sincera gratitud a Félix Ares por su magnífica labor de documentalista. Sin ella, este artículo no se hubiera escrito. é

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La Edad de Oro. Pintura de Lucas Cranach.

Soñamos con un mundo como el de antaño, sin contaminación ambiental, sin crisis alimentarias, sin la espada de Damocles de la destrucción nuclear sobre nuestras cabezas, con una romántica vida sencilla... aunque en el fondo sepamos que nunca existió realmente. En palabras de Gould: "De hecho, yo mismo participé de todos esos encantadores anacronismos el año pasado, tras una conferencia en el pueblo victoriano de Chautauqua, intelectualmente dinámico, pero arquitectónicamente congelado. Caí de lleno bajo su hechizo, hasta que recordé que, en la época real cuyo espíritu reme34

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