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Semana Mundial de la Inmunización 2014 - Organización Mundial de la Salud

Semana Mundial de la Inmunización 2014

 

¿Está usted al día?

 
Mitos y realidades sobre la vacunación

 

 

La Semana Mundial de la Inmunización se orienta a la promoción de la vacunación. Según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud, la inmunización evita anualmente entre 2 y 3 millones de muertes. Como ejemplo, entre 2000 y 2012 se redujo en un 78% el número de defunciones causadas por el sarampión.

Reproducimos a continuación un texto de la Organización Mundial de la Salud en el que se combaten los mitos en torno a las vacunas y se proporciona información útil para responder a las dudas que puedan plantearse en torno a la seguridad y la pertinencia de la inmunización.

 

Mito 1

Las mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades; las vacunas no son necesarias. FALSO

Hecho 1

Las enfermedades contra las que podemos vacunar volverían a aparecer si se interrumpieran los programas de vacunación. Si bien la mejor higiene, el lavado de las manos y el agua potable contribuyen a proteger a las personas contra enfermedades infecciosas, muchas infecciones se pueden propagar independientemente de la higiene que mantengamos. Si las personas no estuvieran vacunadas, algunas enfermedades que se han vuelto poco comunes, tales como la poliomielitis y el sarampión, reaparecerían rápidamente.

 

Mito 2

Las vacunas conllevan algunos efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aún no se conocen. Más aún, la vacunación puede ser mortal. FALSO

Hecho 2

Las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones vacunales son generalmente leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente raros, son objeto de seguimiento e investigación. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, en el caso de la poliomielitis, la enfermedad puede provocar parálisis; el sarampión puede causar encefalitis y ceguera, y algunas enfermedades prevenibles mediante vacunación pueden ser incluso mortales. Aunque un solo caso de trastorno grave o defunción por vacunas ya es demasiado, los beneficios de la vacunación compensan con creces el riesgo, dado que sin las vacunas se producirían muchos más trastornos y defunciones.

 

Mito 3

La vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tos ferina, así como la vacuna antipoliomielítica, pueden provocar el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS). FALSO

Hecho 3

No existe una relación causal entre la administración de las vacunas y la muerte súbita del lactante, a pesar de que esas vacunas se administran en un período en el que el recién nacido puede sufrir el SIDS. En otras palabras, las defunciones por SIDS son casualmente coincidentes con la vacunación y hubieran ocurrido aunque no se hubiesen administrado las vacunas. Es importante recordar que esas cuatro enfermedades pueden ser mortales, y que el recién nacido no vacunado contra ellas corre graves riesgos de defunción y discapacidad grave.

 

Mito 4

Las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicadas en mi país, por lo tanto no hay motivos para que me vacune. FALSO

Hecho 4

Si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida. Por ejemplo, a partir de 2005, en Europa occidental se produjeron brotes de sarampión en poblaciones no vacunadas de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Italia, el Reino Unido y Suiza. Por consiguiente, hay dos motivos fundamentales para vacunarse, a saber, protegernos a nosotros mismos y proteger a quienes nos rodean. Los programas eficaces de vacunación, al igual que las sociedades eficaces, dependen de la cooperación de cada persona para asegurar el bien común. No deberíamos depender de las personas que nos rodean para detener la propagación de enfermedades; nosotros mismos también tenemos que hacer nuestra parte.

 

Mito 5

Las enfermedades de la infancia prevenibles mediante vacunación son algo inevitable en la vida. FALSO

Semana Mundial de la Inmunización: Si yo fuera padre

Si yo fuera padre.

 Este texto procede del blog de Sonicando: http://sonicando.com/?p=2118

Posted on 07/06/2011 by sonicando

Si yo fuera padre y tuviera la certeza de que las vacunas son peligrosas no vacunaría a mis hijos. Pero si fuera padre y en mi poder estuviera la salud de mi hijo lo primero que haría sería documentarme profundamente para buscar dichas “certezas”. Me darían igual los comentarios y las habladurías en general. Iría a los datos. Buscaría que es lo que podría hacer dañina a una vacuna. Y seguro que me encontraría  que lo considerado “peligroso” de las vacunas son los excipientes. Entonces me gustaría saber qué son los excipientes y entonces, aprendería que hay tres tipos; conservantes, adyuvantes y aditivos.

Ahí me daría cuenta de que el gran problema, la gran polémica ha recaído sobre los conservantes, en concreto sobre los derivados del mercurio, como el Thimerosal, que se utilizaba en varias vacunas para evitar que se contaminaran las preparaciones con bacterias. También vería que no existe relación entre estos derivados con el autismo, como muchos antivacunas han intentado aleccionarme. También vería que la vida media de estos compuestos no supera una semana en sangre, no toda la vida como dicen “por ahí”.También vería como acto de buen hacer su retirada del mercado “por si acaso” en todas las vacunas posiblesY podría seguir leyendo meses sobre esto hasta quedarme tranquilo.

Aprendería por el camino que los adyuvantes pueden causar efectos secundarios leves, pero que son necesarios para potenciar el efecto de la vacuna. Que los aditivos son sustancias tan normales como azúcares, aminoácidos y proteínas residuales o añadidos para dar estabilidad. Que salvo si uno es alérgico a uno de esos azúcares, aminoácidos o proteínas, no se debe preocupar. Y me creería los datos de los que, cuando tienen el más minimo indicio, advierten, por si acaso.

autores: 

Semana Mundial de la Inmunización: ¿es natural pasar la rubeola, el sarampión y las paperas?

¿Es natural pasar el sarampión, la rubeola y las paperas?

Cuando no se está inmunizado contra ellas, sí.

¿Cómo inmunizarse?

Hay dos vías: una azarosa, que requiere contraer esas tres enfermedades; la otra evita enfermar: se trata de la vacuna trivalente.

Muchos padres no dudan en administrar la vacuna, y evitar a sus hijos enfermedades que causan fiebre y dolores, y que no están libres de riesgos. Haciéndolo así, contribuyen a la meta de la erradicación de tres enfermedades infecciosas. Pero una minoría de padres no vacuna a sus hijos, siguiendo los consejos de los detractores de la trivalente.

¿Cómo nace esta campaña contra la vacuna? Un estudio publicado en la prestigiosa “The Lancet” (y actualmente retirado) establecía una relación causal entre esta vacuna y el autismo. Ese riesgo no está demostrado ni remotamente, y el estudio se considera un ejemplo de fraude científico. Hay también quien afirma que las vacunas contienen mercurio, o que son producto del interés de las empresas farmacéuticas. Entenderemos mejor la situación si consideramos las campañas impulsadas por algunos personajes famosos, así como el prestigio acrítico de que goza lo natural en algunos ámbitos, sin distinguir si lo natural es proteína, virus o bacteria. Incluso se hacen “fiestas”, para que los niños enfermos contagien a los sanos. Se llegan a regalar (¡y a vender!) piruletas lamidas por los niños enfermos para que los sanos las chupen y se contagien.

El eco que los detractores de las vacunas alcanzan en los medios de comunicación han causado una disminución del número de vacunados, un aumento del número de niños enfermos y de los riesgos asociados. Se pone en peligro la salud de bebés que no tienen edad para vacunarse y de adultos no inmunizados. Y se mina la esperanza de poner a esas tres enfermedades en el mismo estante que la viruela: el de las enfermedades erradicadas.