SCHAWARZ JOSÉ-MAURICIO
¿CÓMO REFERIRSE A UN VULGAR ESTAFADOR?
Edición 2010 - Número 10 (244) - 7 de noviembre de 2010
Mauricio-José Schwarz
(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes)
Copio y pego el resumen que hace Luis Alfonso Gámez en Magonia del caso del Profesor Fernando Cuartero:
Fernando Cuartero, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos y subdirector académico del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), ha sido condenado a pagar una multa de 204 euros como autor de una falta de injurias por haber calificado en una carta de "vulgares estafadores" a los organizadores de un seminario espiritista celebrado en esa institución académica, en Albacete, el 31 de octubre y 1 de noviembre del año pasado. La titular del Juzgado de Instrucción Nº 1 de Albacete, Otilia Martínez Palacios, considera en la sentencia que, "aunque sea una crítica social aceptada el hablar de la parapsicología como pseudociencia, no lo es el decir que son vulgares estafadores, porque socialmente estas expresiones son ofensivas y menoscaban y quebrantan la fama y prestigio de la persona a la que van dirigidas".
En resumidas cuentas, una jueza dice que es una ofensa llamar "vulgares estafadores" a quienes le sacan dinero a la gente por un engaño, el del espiritismo, con una supuesta médium y un supuesto parapsicólogo.
Estafa es sacarle los cuartos a alguien con un engaño. Y es vulgar hacerlo con el viejo cuento de la comunicación con los espíritus de las personas fallecidas. Porque para condenar al profesor Cuartero, lo menos que la jueza debió hacer es exigirle a los organizadores del aquelarre y en particular al demandante, Rafael Campillo, quien ya ha organizado otros cónclaves ocultistas similares, a la médium Marylin Rossner (que acaba de estar del 23 al 31 de octubre dando otros espectáculos en Alicante y había estado en el anterior show de Campillo) y al parapsicólogo Raymond Moody, que demostraran a satisfacción ante el tribunal que lo suyo no es un engaño, sino una realidad.
Sin esas pruebas, la condena no parece razonable. No lo digo yo, sino Yamato, que es abogado y conoce bien el punto donde la estafa paranormal, ocultista y pseudocientífica se toca con el sistema judicial español, en su blog El fondo del asunto.
Suele darse que la justicia española se ponga del lado de diversos pseudocientíficos, ocultistas, brujos y plagiadores. Recordamos la sentencia contra Luis Alfonso Gámez por atreverse a criticar al santón del embuste Juan José Benítez, o las ocasiones en que los jueces se han negado a sentenciar a los estafadores considerando a las víctimas corresponsables de su ruina económica y moral a manos de unos desalmados "halternativos".
En esta ocasión, se ha creado un grupo de Facebook en apoyo al profesor Cuartero y se está organizando una plataforma para apoyarlo en el recurso de la sentencia.
Ciertamente no es que importen los 204 euros de la multa. El tema es un asunto de principios y de utilizar los recursos de la justicia para evitar que ésta se alinee del lado del trilerío organizado y que cuenta además con los dineros obtenidos de la venta de sus embusteros bienes, como los 45 euros que se le cascaron a los inocentes que cayeron en el aquelarre denunciado por el profesor Cuartero.
Y para poder decirle "vulgares estafadores" a los vulgares estafadores de este mundo, por supuesto.
URL: http://charlatanes.blogspot.com/2010/11/como-referirse-un-vulgar-estafad...
ÍKER JIMÉNEZ: ETNÓLOGO Y CRIMINÓLOGO SÚBITO
Edición 2010 - Número 3 (237) - 3 de abril de 2010
Mauricio-José Schwarz
(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes)
Nuevamente, Íker Jiménez emprende la toma de una universidad so pretexto de la "investigación" para lo único que realmente sabe hacer: promover falsos misterios, denigrar a la ciencia de verdad, cosechar consumidores de sus productos (de sus muchos productos) y hacer mofa de la esencia misma de lo que es la universidad.
Así, tanto la Universidad Camilo José Cela como el propio Jiménez anuncian con bombo y platillo una serie de dos conferencias que impartirá este último bajo el modesto título "Gran semana de Íker Jiménez" que usted puede disfrutar a la izquierda, los días 25 y 26 de marzo (que no es por molestar, pero son bastante menos que "una semana")
(Haga clic en la imagen para ampliarla y gozar de una de las muchas fotografías turísticas de Íker Jiménez, incansable viajero que ha recorrido todos los sitios que a él y a sus amiguetes les parecen "raritos" o "misteriosos", como la Isla de Pascua, para tomarse fotos en ellos, algo que de algún modo le parece digno de admiración).
La hipérbole a la que es tan afecto el meloso engolamiento del periodista, que hace la pelota a quienes le rodean como si en ello le fuera la vida, y más cuando los tiene de colaboradores sin pagarles, cuentan algunos que ya no visitan su plató, no escatima artes al hablar de sí mismo, tema que evidentemente le apasiona. Así, se despeña por espacios asombrosos de autobombo y fantasía lírica al asegurar que las dos conferencias en cuestión se harán "para aquellos interesados en la criminología, la Historia, Antropología o Etnografía, principalmente". Casi ná.
Y uno que lo conoce apuesta a que habrá misteriología, mentiras, desinformación, medias verdades, y nada de criminología ni, mucho menos, de historia, antropología o etnografía, disciplinas de las que Jiménez no sólo lo ignora todo y por ello les asesta sus habituales mayúsculas reverenciales, como si así les diera importancia, sino que le tienen sin cuidado, si no no se ocuparía de promover la pseudoantropología, la pseudohistoria y hasta la pseudoetnografía en sus espacios de medios.
Evidentemente, la Universidad Camilo José Cela, siendo privada, tiene derecho de invitar a Flipy a dar una conferencia sobre la búsqueda del bosón de Higgs, o a Ana Botella a dirigir un simposio sobre identificación por ADN utilizando la reacción en cadena de la polimerasa, si así les place. Siempre que fueran conscientes de que Flipy no es un científico, sino un comediante que se pone una bata para hacer el ganso, que la señora Botella lo ignora todo acerca de la genética, la biología y la identificación forense por ADN, y que Íker Jiménez está muy lejos de las disciplinas a las que se adscribe ansioso de algún doctorado Honoris Causa como el que la UCJC le otorgó a Santiago Calatrava.
Porque uno se pregunta si las altas autoridades de la UCJC, que para el caso tampoco goza de un prestigio que ponga en jaque a Cambridge, para qué vamos a engañarnos, saben que invitar a Íker Jiménez a hablar de historia, antropología, etnografía o investigación es un tributo a la camama, tratándose de un negociante del misterio empeñado en odiar a la ciencia que contradice sus afirmaciones más jugosas, y cuyas mentiras, engaños, exageraciones y absoluta desprolijidad periodística han sido puestas en evidencia demasiadas veces en los últimos pocos años.
Íker Jiménez no ha hecho nunca periodismo de investigación. Esta disciplina incluye técnicas demasiado serias de vigilancia, análisis documental, investigación técnica, investigación social y jurídica, análisis integral y exhaustivo de archivos, todo tipo de registros, recopilación de testimonios, contrastación de dichos testimonios, muchas veces trabajo clandestino y, sobre todo, apoyo técnico científico con asesores del máximo nivel para poder dar a los lectores una pieza sólida, a prueba de bombas, con lo más cercano posible a ese ideal de la justicia en la ficción proveniente de los Estados Unidos: la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad con base en evidencias sólidas.
No, Íker Jiménez y los misteriólogos en general (varios de ellos empleados de su equipo) no hacen eso. Se limitan a recopilar testimonios (pero desechando los que no les gustan y potenciando y hasta hermoseando los que les parecen sabrosos), leer libros que están de acuerdo con ellos y ofrecen pseudoinformación y presuntos datos que confirman que el misterio es misteriosísimo, desplazarse para tomarse una foto en el lugar donde los testimonios dicen que pasan cosas (pirámide, cementerio, casa encantada, preventorio), observar atentamente lo que parezca raro, inventarse "expertos" inexistentes y dictámenes imaginarios, y apresurarse para escribir un libro o artículos de revista, hacer un programa de radio o de televisión, pasar por caja y proceder al siguiente pseudomisterio. Eso sólo se llama investigación en el mundillo de los profesionales del misterio.
(Cuando el barquito empieza a hacer agua, se descubre el bulo, se desenmascara el fraude fotográfico o se descubre la verdad, nunca gracias al señor Jiménez, la última parte de su tarea es insultar y atacar a quienes exhiben sus patrañas, acusándolos de fascistas, de ultras, y finalmente contando nuevas mentiras para tapar las anteriores mentiras, sabedor de que su público, sus consumidores, finalmente lo perdonarán.)
Gracias a este sencillo cuanto astuto procedimiento, Íker Jiménez ha vendido millones de libros, ha roto récords de audiencia en su programa de radio Milenio 3 y en su emisión de televisión Cuarto Milenio tiene una participación de audiencia superior a la media de su cadena, Cuatro.
Comercialmente es un éxito. Lo que no ha hecho en los más de diez años de trabajo en la misteriología es resolver un solo misterio, aclarar una sola incógnita, hacer avanzar en un ápice el conocimiento de sus consumidores o de su sociedad. Y en el proceso, muerde por conseguir la respetabilidad que tienen los científicos, un reconocimiento universitario que se le escapa.
Es una historia conocida, amigos, que diría José Agustín Goytisolo, lo ha hecho una y otra vez, en una ocasión, 2004, disfrazando de "noche de observación" lo que no era sino una "alerta ovni" chorra en la que quiso embarcar a observatorios de verdad (esos observatorios donde nunca se ven los ovnis que ocupan buen lugar del tendajón de Íker en el mercadillo del embuste) mediante la astuta estratagema de hacer la invitación a nombre de la Cadena Ser, de la empresa que lo emplea, ocultando minuciosamente que todo el circo estaba a cargo precisamente de Íker Jiménez. Y a fines de ese mismo 2004, la Cadena Ser maniobró para que la Universidad de Alicante cediera su Paraninfo para celebrar el inicio de temporada de ese monumento al mal periodismo llamado "Milenio Tres", con Jiménez al timón.
La lista de las filfas, cuentos, embustes, exageraciones, amarillismo, sensacionalismo y mentiras mondas, redondas y lirondas de Íker Jiménez es larga y jugosa. Este mismo blog y su modesto cuan vituperado autor fueron parte del desenmascaramiento de uno de los fraudes fotográficos más clamorosos promovidos por este personaje en libros, radio y televisión, y hemos cronicado algunos de sus más notorios embustes.
La duda, entonces, es si la Universidad Camilo José Cela, sus patrones y su rector Rafael Cortés Elvira (doctor en ciencias químicas y autor de varios trabajos científicos) están debidamente informados de los nada honrosos y bien conocidos antecedentes del periodista que para estas conferencias ha sido promovido por Francisco Pérez Abellán, Director del Departamento de Criminología de esa universidad y más conocido entre el público español como escritor sobre crímenes, frecuente visitante de los platós de la telebasura y la telepapilla, y colaborador de ese templo del pseudoperiodismo manipulador de ultraderecha que es Libertad (jojó) Digital en sus versiones online y televisual. Ah, se me olvidaba, Pérez Abellán y su hijo son también colaboradores del programa televisual Cuarto Milenio de Jiménez. Esto seguramente no tiene relación alguna con la invitación, pero quede como antecedente.
Quizá en info@ucjc.edu, dirección de información de la Universidad Camilo José Cela, sea posible preguntarle al señor rector si está de acuerdo en que la universidad que dirige se ocupe de ofrecer antropología, criminología y etnología con cargo a Íker Jiménez.
URL: http://charlatanes.blogspot.com/2010/03/iker-jimenez-etnologo-y-criminol...
LA PROFESIONALIZACIÓN DEL AMARILLISMO: PSEUDOPERIODISMO EN LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA
EL ESCÉPTICO DIGITAL
Edición 2009 - Número 8 (234) - 7 de noviembrede 2009
Mauricio-José Schwarz
(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes)
La Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla está convocando al público a una actividad con el pomposo nombre de "I Jornadas de Periodismo de Misterio e Investigación", con cinco ejemplares del más desvergonzado pseudoperiodismo: Javier Sierra, Jesús Calleja, Nacho Ares, Francisco Contreras y Miguel Blanco. Tres días en los que se dilapidarán irresponsablemente los fondos de una universidad pública para promover algo que no sólo no es periodismo, sino que incorpora todos los elementos del antiperiodismo, de la ausencia de ética, del atropello de la deontología y de la falsificación de la realidad en aras del negocio.
Los grandes teóricos de la prensa española de los años 70 y 80, que convirtieron al periodismo español en referente mundial y materia de estudio en todas las escuelas de comunicación, establecieron que el periodismo tiene por objeto hacer efectivo el derecho de la gente a saber. Los periodistas y los periódicos, supuestamente, reúnen información, la contrastan, la amplían y la publican para que los lectores estén enterados y, con el poder que da la información, puedan actuar mejor en su realidad.
Esta idea choca con la visión neoliberal, comercial, eficientista y posmoderna según la cual el periodismo es una forma de espectáculo que manipula la información para atraer lectores y vender publicidad, sin importar la solidez de la información, sin necesidad de contrastarla y, mucho menos, de ampliarla. La visión del periodismo de William Randolph Hearst, pues, el "periodismo amarillista", que sustituye la información por titulares engañosos, exagera los acontecimientos, promueve el escándalo, atiza el sensacionalismo, busca proselitizar para vender productos diversos y oculta la información que podría moderar, aclarar o de otro modo desactivar el escándalo. Y ese periodismo amarillista, antiperiodismo puro, define las prácticas de exitosos empresarios como Enrique de Vicente, J.J. Benítez, Íker Jiménez Elizari, Javier Sierra, Bruno Cardeñosa y otras luminarias del negocio del misterio, que brindan gordos ingresos a sus empleadores o contratantes sacrificando en el proceso todo lo que podría conformar una ética periodística.
Nada de eso debería tener participación en una facultad donde supuestamente se enseña periodismo.
Esto nos lo cuenta el sensacionalista blog Las voces del miedo, alojado en los servidores de la Universidad de Sevilla y por tanto dependiente del dinero del contribuyente. En la entrada donde promueve este esperpento de la antiuniversidad, hace una presentación de los participantes muy acorde al antiperiodismo, celebrando logros dudosos mientras que oculta los aspectos más alarmantes de los trabajos realizados por estos cinco soles del embuste.
Nos dicen de Javier Sierra que es un "periodista, investigador y premiado escritor de best sellers". Concederíamos que tiene la carrera de periodista, pero sería de mínima decencia señalar que Sierra no practica el periodismo, y por tanto la definición es cuando menos engañosa. Sobre sus "investigaciones", sería interesante señalar, por ejemplo, que han incluido dar por cierta la filmación trucada de una autopsia a un supuesto extraterrestre, conocida entre los investigadores de verdad como la "muñecopsia" con la que Ray Santilli se metió un pastón al bolsillo.
No se advierte, tampoco, que las "investigaciones" de Sierra implican que él cree que hace 10.500 años terminó una era dorada de cierta humanidad superior y trata de demostrarlo sin haber conseguido ni una prueba de su afirmación. Tampoco se comentan las miles de mentiras que ha contado sobre temas de los que nada sabe, como la historia del arte, viendo tremendos platillos volantes donde hay sombreros, nubes y representaciones pictóricas simbólicas bien conocidas por quienes buscan el conocimiento en lugar de inventar falfias descabelladas para hacer negocio.
Por supuesto, si los promotores de este despropósito hubieran llegado a la dirección de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla diciendo "queremos traer, hospedar, alimentar y pagar como ejemplo de periodismo a un señor que vive de vender cuentos de platillos volantes, que falsea la historia del arte y niega todos los conocimientos de la física, la historia, la biología y la química, quizá la dirección no lo habría considerado una acción académica recomendable. De modo que hicieron... pues amarillismo: falsear los hechos, torcer los datos, ocultar lo inconveniente, simular lo inexistente y exagerar lo que sí hay para presentar a este negociante del cuento como una especie de Ryszard Kapuscinski merecedor de toda consideración.
Los demás oficiantes de este aquelarre de orateces no son mucho mejores, pero sí mucho menos famosos. Lugar destacado ocupa en esta escalera real de expertos en nada don Miguel Blanco, al grado de que los autores del sensacionalista blog sevillano anuncian encantados que además de estar allí cobrando como el periodista que nunca fue, al final de la fiesta de periodismo sobrenatural se hará la "grabación en directo" del "mítico programa" de Radio Nacional de España Espacio en Blanco. El despiste es monumental, obviamente. Las grabaciones suelen hacerse en directo, lo cual no significa nada, el programa en cuestión no tiene nada de mítico y el hecho de que Radio Nacional de España se rebaje a emitirlo es, según nos dicen, que Miguel Blanco Medrano (no confundirlo con sus homónimos) es productor del dueto Gomaespuma, y para contratar a Gomaespuma al parecer es requisito darle un espacio radiofónico a su amiguete y socio.
Pero hay más: Miguel Blanco cree firmemente que ha visto al diablo en una ceremonia vudú en Haití (ceremonia que se le hace a cualquier turista despistado, con diablo incluido, por 50 dólares todos los días en Haití), cree firmemente y ha promovido la comercialización de "agua imantada" y que la física se dé una vuelta por Groenlandia, cree en los "poderes" (no explica cuáles ni los demuestra) de las pirámides, dice que se hicieron licuando las piedras y, en resumen, cree en toda la panoplia de tonterías que incluye esa masa amorfa que llaman los comerciantes "el misterio".
¿Tal es don Miguel Blanco? Eso y mucho más. ¡Nadie mejor para formar a los jóvenes en las lides del periodismo, para que mañana sean tan confiables como él y gente de su destacado nivel, digamos Lydia Lozano, Jesús Mariñas y Jorge Javier Vázquez.
Por último, los promotores de este cirquete aseguran que el objetivo del mismo es "crear un foro de debate a cerca de las competencias del periodismo de misterio dentro de la profesión".
¿Y qué es "periodismo de misterio"? Nadie lo sabe. Es indefinible y además cambia según las necesidades mercadotécnicas. Cuando a Íker Jiménez se le empezó a esfumar un público harto de que les repitiera los mismos casos de su primer libraco, y cuando sus "nuevos misterios" le empezaron a salir por la culata, optó por incluir como "misterio" a los sucesos, sangre, desmembramientos, tortura y asesinos psicópatas, de preferencia teniendo como víctimas a niños inocentes, en una mezcla odiosa, e incluso algo de la ciencia que en sus años mozos decía odiar con toda su alma. Si el "periodismo del misterio" es un animalito tan esquivo, sus competencias lo son más, porque a diferencia del resto de la profesión, su objetivo es mantener el misterio para ordeñarlo, no resolverlo, informar, pero no tanto como para que se cierre el negocio, lo cual se demuestra con el hecho de que personajes como Sierra y Blanco nunca han dado la primicia de ninguna resolución de un misterio, antes tienden a ponerse de pésimo humor cuando el conocimiento los arrincona un poco más y les quita algo que puedan vender, como la muñecopsia de Roswell.
Basta ver el resto del blog para darse cuenta de que sus notas provienen de la ciencia, en general, que es tema del periodismo científico, que sí existe, como el deportivo, y muchas veces con varios años de retraso, que los "misterios" acojonantes que son el pan y la sal de los cinco oficiantes de las jornadas sólo están en su programa de radio y en la columna de la derecha, dedicada a promover todo tipo de negocios paranormales. Lo que no hay en todo el sitio alojado por la Universidad de Sevilla con cargo al contribuyente es una sola página Web, ni un programa de radio, ni un libro dedicados a la ciencia, el pensamiento crítico y la develación de misterios. Nada. Ni una. Ni siquiera la mínima sugerencia de que allá afuera, en el mundo real, hay personas que no están de acuerdo con las extravagantes afirmaciones de los pseudoperiodistas del misterio, sea lo que sea el misterio.
Nada, silencio, ocultamiento, censura y la deontología bien, gracias, atada y en el calabozo de popa.
Y es que las páginas de ciencia y crítica al ocultismo, programas de radio, libros, secciones periodísticas y demás formas de información debidamente contrastada, tratada con seriedad, serían dañinos al negocio que está en marcha por parte de los creadores del blog, las jornadas y el programa de radio, que ya han probado las mieles de aprovechar el dinero público fingiéndose periodistas de algo que nadie sabe qué es, pero que si se trata con absoluta falta de rigor, mola que te cagas y deja pila pasta. Que lo digan si no sus ídolos y conferenciantes.
Les auguro un futuro de éxitos comerciales, viajes, comidas gratis regadas con buenos caldos y atención de un gran público. Serán incluso famosos y tendrán largas colas cuando sus libracos de refritos se presenten en la Feria del Libro de Madrid. Lo único que tienen que hacer es caso omiso a los hechos, la información y esos obstáculos incómodos que impone la ética periodística.
URL: http://charlatanes.blogspot.com/2009/09/la-profesionalizacion-del-amaril...
CONTRA LA CIENCIA: VOTA VERDE
EL ESCÉPTICO DIGITAL
Edición 2009 - Número 7 (233) - 4 de octubre de 2009
(Artículo publicado originalmente en la bitácora El retorno de los charlatanes)
Los partidos verdes o ecologistas, en todo el mundo, enarbolan la bandera de la defensa del medio ambiente y su utilización racional y sostenible, algo contra lo que prácticamente nadie se opondría en principio. Por supuesto que es deseable mantener una relación adecuada con nuestro medio ambiente, así sea simplemente porque no hacerlo conllevará tarde o temprano graves problemas para nosotos, que podemos pagar incluso con vidas humanas.
El problema ha sido que el discurso ecologista se ha venido impregnando de una actitud dogmática, con tintes claramente religiosos, cerrada a todo tipo de diálogo, profundamente conspiranoica y que parte de una serie de supuestos que deben aceptarse sin discutir. Todo el que se atreva a criticar o cuestionar cualquier afirmación de los partidos y grupos ecologistas, animalistas o New Age será inevitablemente acusado de ser siervo a sueldo de grandes empresas o gobiernos represores, sin prueba alguna, que de eso saben poco los militantes de estos grupos. Sus odios y amores suelen no tener relación con los hechos reales.
Todo esto sería asunto de debate interesante (a menos que los supuestos verdes sean como los que me he encontrado yo, seguramente por mi mala suerte) a no ser porque los verdes europeos, un solo partido con representación en distintos países, están de campaña acompañados por el sector menos avispado de la izquierda, que se ha aliado con las posiciones retrógradas de los verdes de modo incomprensible. Y porque el proyecto de los verdes europeos incluye verdaderos manifiestos contra la ciencia, la razón, la evidencia de los hechos y la inteligencia más simple.
Detrás de la sencilla afirmación de que debemos respetar el medio ambiente y conservarlo para que nos conserve, hay toda una agenda política que va desde lo irresponsable hasta lo francamente idiota, como la prohibición de la iluminación navideña.
En serio.
Todo lo que viene a continuación lo he tomado del Programa Electoral de Los Verdes y no es exhaustivo, lo confieso, porque las 145 páginas de su plan para dominar el mundo son absolutamente soporíferas en general, plagadas de obviedades y perogrulladas puntuadas por frases que pueden significar lo que usted quiera. O más bien, lo que a los parlamentarios Verdes les dé la gana a la hora de votar en Europa. Es decir, muchas cosas que van más allá de la "vivienda digna, ecología, empleo verde, igualdad, paz, salud, derechos y bienestar animal" que salen en su cartel electoral. Por ejemplo: "falsas medicinas, alimentos más caros, anticiencia e irracionalidad".
Energía, más cara, si la hubiere
Sin que justifiquen el por qué, Los Verdes desean cerrar todas las centrales nucleares para 2015, eliminar las subvenciones a la energía nuclear y el carbón, penalizando su importación (energía más cara para usted y para mí, y para los industriales que nos repercutirán el aumento de sus costes en los productos que nos venden).
Uno pensaría que quizá el odio a la energía nuclear tiene ciertas razones, como la preocupación por la contaminación de los desperdicios radiactivos, hasta que se acuerda de que la contaminación por petróleo es bastante más grave y ha matado a muchísimas más personas. Pero bueno, si nos oponemos a la fisión nuclear (que es la misma que la de las bombas atómicas, y si uno no entiende qué es eso, suena muy inquietante), seguramente apoyaremos la fusión nuclear, que es lo que pasa dentro del sol (y de todas las estrellas), una energía limpia, abundantísima, de gran potencial si seguimos estudiándola y trabajando en ella... pero no, porque Los Verdes le inventan "graves riesgos ambientales" y quieren prohibir también "la captura y almacenamiento de carbono, la fisión nuclear, la fusión nuclear o la transformación de carbón en combustibles líquidos".
¿Cuál es la energía que debemos usar entonces según este peculiar partido de tintes tan paranormales? No se sabe. ¿Quién va a invertir en ello? Ni idea. Todo el dinero obtenido de las prohibiciones va para "aplicar políticas contra el cambio climático" (que no sean nucleares, ni de fisión ni de fusión, por prometedoras que sean). En todo su programa electoral, Los Verdes nos ocultan lo esencial: ¿qué energía no estará prohibida y puede sustituir a las otras en cantidad, calidad y coste?
Agricultura a mi gusto, aunque más cara
Por ejemplo, Los Verdes proponen la aprobación de un plan que obligue a reducir el uso de "agroquímicos" (toda sustancia química usada en la agricultura, incluidos los abonos no naturales, no sólo herbicidas o plaguicidas) promoviendo algo que llaman "métodos naturales para el control de plagas y enfermedades".
Dicho así, parecería que existen claramente tales "métodos naturales", y que son tan buenos como los plaguicidas, pero no se usan por presión de los malvados dueños de las empresas químicas que nos tienen comprados a todos. Ciertamente, las empresas químicas son negocios transnacionales bastante desalmados, como cualquier fruto del capitalismo, pero eso no prueba las afirmaciones verdes.
El hecho es que los "métodos naturales" en los que creen estos personajes son mucho menos eficaces que los plaguicidas y menos eficientes en términos de coste-beneficio. ¿Qué significa esto? Pues que en la misma extensión de tierra se obtendrá un rendimiento menor. Para ser justos con el agricultor (y por las leyes de mercado, que a veces funcionan), los precios serán más altos. ¿Y esto es algo que queremos?
Algunos consideramos que no es buena idea. La opulencia de los países industrializados proviene en gran medida de un acceso adecuado a una buena alimentación, y esto debería ser algo a tener en cuenta cuando hace apenas 59 años (y menos en el caso de España, Portugal, Grecia y otros países) había en tales naciones hambre y desolación. Decidir el aumento de los precios de los alimentos no es una política deseable. No sólo eso: de conocerse esta propuesta electoral, seguramente no sería bienvenida por muchos electores, tanto agricultores como consumidores.
El asunto se complica cuando limpia y llanamente Los Verdes prometen "Eliminar los cultivos y productos transgénicos y bionanotecnológicos".
Uno, racionalmente, preguntaría por qué. Y no tienen respuesta.
Ciertamente, la ingeniería genética, como la ingeniería de minas, la civil y la electrónica, se pueden usar para el mal, irresponsablemente y con voracidad empresarial deshumanizada. Pero nadie en su sano juicio propondría eliminar la ingeniería civil porque se construyen cuarteles militares. ¿Es lógico oponerse a las muchas posibilidades de la ingeniería genética?
De hecho, los redactores de este tremendo documento parecen no enterarse de que todos nuestros animales y plantas son organismos genéticamente modificados, transgénicos, pues. Sólo que alteramos su genética a ciegas mediante selección y cruzas. Ahora podemos alterar la genética con máximo control y claridad. ¿Y vamos a prohibir la ciencia porque Monsanto produce semillas de maíz caras?
Pero la pasión por prohibir que exhiben estos señores va más allá.
El retorno de las antenas asesinas
Por supuesto, los verdes aseguran que existe algo llamado "contaminación electromagnética". Como no lo pueden probar, ni lo han podido probar durante los años que llevan en su lucha contra la sospechosa tecnología, acuden a una medida dictatorial singularísima, llamada "principio de precaución".
Definido por ellos mismos, el Principio de Precaución es "adoptar medidas protectoras, antes de contar con una prueba científica completa de un riesgo".
En la práctica, se trata de la consagración de una falacia de pensamiento a modo de programa electoral. El "principio de precaución" parte de que todo es riesgoso, o al menos todo lo que odian los verdes es, seguramente, riesgoso. Pero ellos no asumen la responsabilidad de probar el riesgo (lo que en lógica se llama "la carga de la prueba"), sino que pretenden obligar a los demás a probar que algo no tiene riesgos.
Por supuesto, todo tiene riesgos. Nacer es comprar una entrada para el proceso de la muerte. No hay nada "perfectamente inocuo" en este mundo, que no es el mundo de la utopía política verde. Salir a la calle es asumir un riesgo. Si salimos a la calle es porque consideramos que los beneficios que podemos derivar de ello (ir al cine, ir a trabajar para ganar dinero, ir a estudiar, ir a visitar a un amigo) superan el peligro de ser atropellados por un auto, navajeados por un asaltante o apachurrados por un aerolito conducido por un borracho. Sobre esa base, los verdes han exigido lo que llaman "prueba científica completa" para aceptar que algo que nunca ha demostrado ser demasiado peligroso, realmente está exento de riesgos.
Pero al mismo tiempo, los verdes rechazan de modo continuo cualquier estudio o prueba científica que no les dé la razón. La llaman "incompleta", acusan (claro) a los científicos de ser parte de la conspiración, piden que se invierta más y no están dispuestos a ceder hasta que se les dé la razón. No existe, así, un modo de convencer a los ecólatras de que los riesgos de la telefonía móvil son minúsculos y que sus beneficios son enormes. De inmediato pronuncian palabras como "cáncer" y "leucemia", sin saber (o esperando que el público no sepa) que las ondas utilizadas en la telefonía móvil no tienen la potencia necesaria para desplazar a un electrón de su órbita en un átomo, y por tanto no pueden ocasionar las mutaciones requeridas para provocar cáncer. La radiofrecuencia de los teléfonos móviles es "no ionizante", como la radio, la televisión, el radar y los hornos de microondas. Y esto es cierto aunque "no lo crean".
Pero sin prestar atención a la ciencia, el programa electoral de Los Verdes dice: "proponemos el control estricto de todos los focos de contaminación electromagnética (antenas de telefonía móvil, torres de alta tensión, transformadores de alta potencia, etc.) que actualmente campen –legal o ilegalmente– por todas nuestras ciudades y núcleos urbanos".
La telefonía móvil es viable porque las antenas están ubicadas como las celdillas de un panal. Sólo usan la potencia necesaria para transmitir hasta la siguiente antena, en vez de transmitir a largas distancias (lo que exige más potencia). Los teléfonos mismos, los terminales, también requieren sólo potencia para conectar con la antena más cercana. Al desplazarnos, nuestro teléfono móvil va cambiando de antena para usar siempre la más cercana, y a partir de ella la señal va saltando de antena en antena hasta el móvil al que llamamos.
Si no hay antenas cerca, no hay comunicación, punto. El número de antenas no está definido por la voracidad empresarial de las compañías de telecomunicaciones (que no son ningunos angelitos), sino en función de la ingeniería, a la que poco impresionan los repartos de folletos en, digamos, la Feria del Libro de Madrid.
Esta realidad es pasada por alto en un despliegue de ignorancia que no debería tener lugar en un programa electoral para el órgano de representación más ambicioso de la historia humana, el Parlamento Europeo, comprometiéndose a: "Controlar y limitar la instalación de antenas de telefonía móvil. Para ello, es necesario el inmediato cumplimiento de la legalidad vigente, con la paralización y desmantelamiento inmediato de todas las antenas de telefonía móvil en situación ilegal y la inmediata declaración de una moratoria de instalación de antenas, la obligación a las operadoras a compartir las antenas, alejar los emplazamientos de las antenas a una distancia significativa de las viviendas y zonas sensibles, tener en cuenta protocolos de investigación serios por organismos independientes de las operadoras, y aplicar el principio de precaución".
Y al final volvemos al principio: las investigaciones serias de organismos independientes dicen que todo esto es una cacería de brujas, que no hay riesgo, y para curarse en salud, se vuelve al principio de precaución: "demuéstrame que no tiene ningún riesgo o lo prohíbo".
Happy flowers y cero ciencia
Donde realmente llega a su límite la ignorancia, la irresponsabilidad y la posición peligrosa y potencialmente mortal de Los Verdes es, precisamente, cuando se trata de la salud humana. ¿Más médicos que le dediquen más tiempo a los pacientes? Ni de coña. ¿Más investigación en oncología y en neurofisiología? Ni un tantito.
Lo que proponen es el "impulso de la medicina alternativa", que en realidad no es medicina, y que no ha probado que puede curar más que un placebo. Pero dado que la sanidad es una gorda rebanada del presupuesto, Los Verdes quieren darle su pedazo a sus amigos médicos brujos, a los laboratorios que venden agua remojada en cucaracha con azúcar a precios delirantes, a los que curan modificando los "canales" de una "energía vital" que nadie ha visto, nadie ha medido, nadie ha probado que exista. Y todo eso se conseguirá haciendo realidad el sueño de Esperanza Aguirre: quitarle fondos a la salud pública. Así, prometen:
a) Integración de las terapias naturistas – medicinas alternativas - (acupuntura, homeopatía, fitoterapia, naturopatia, medicinas energéticas), en la cartera de servicios de la Seguridad Social.
b) Integración de la farmacopea naturista en la Seguridad Social.
c) Creación de un Instituto de Investigación en Medicina Naturópata.
O sea, que además de sufrir los crecientes defectos de una sanidad pública doblemente depauperada, usted podría disfrutar también de la posibilidad de ser tratado con métodos que nadie ha demostrado que funcionen, que si se muere, ya lo reciclarán "naturalmente" como abono para los productos agrícolas caros que los verdeparlamentarios, al menos, sí se podrán pagar.
Pero se prohibirán los circos, los zoológicos y la iluminación navideña, eso sí. Y los toros.
Todo esto deja un curioso sabor de boca, sin embargo, porque el programa electoral de Los Verdes en otros países europeos como Inglaterra incluye la oposición a toda investigación con embriones y células madre, la prohibición de toda investigación con animales y la oposición vigorosa a toda reglamentación de las actividades de los curanderos o brujos que fingen ser "médicos" alternativos.
La duda es si esos puntos los aceptan Los Verdes en España sin decírnoslo, o si no están de acuerdo con ellos, que sería interesante.
Aún si ningún partido parece demasiado ducho en ciencia (ni demasiado interesado en tenerla en cuenta) y los políticos suelen hacer el ridículo en ese terreno, estos documentos son sumamente preocupantes, porque no se puede defender el medio ambiente, el delicado equilibrio ecológico, la energía, la meteorología, las comunicaciones y la cadena trófica rechazando las ciencias que estudian estos fenómenos y sustituyéndolas por blanduchos rollos de jipismo que en la comuna funcionaba, pero que no basta para gobernar continentes.
URL: http://charlatanes.blogspot.com/2009/06/contra-la-ciencia-vota-verde.html
